Rolex y National GeographicExplorer of the Year

Fecha de publicación: noviembre 2017clockTiempo de lectura: 2m05s
scroll-down

El fotoperiodista de renombre Brian Skerry ha pasado más de 10 000 horas bajo el agua durante sus treinta años de carrera. Al crecer en Massachusetts, siempre se ha sentido atraído por el océano y los misterios que encierra, sin llegar a imaginar que un día conseguiría el trabajo de sus sueños y que sería bajo el agua. Con disciplina y duro trabajo, se convirtió en fotógrafo colaborador de National Geographic en 1998 y sus historias han arrojado luz sobre la belleza y también fragilidad del océano y sus habitantes.

De todos los galardones que ha recibido en todos estos años, el premio Rolex National Geographic Explorer of the Year que recibió en 2017 tiene un significado especial. En vista de la reciente colaboración entre National Geographic y Rolex, Skerry destaca por ser un verdadero explorador pionero y un ejemplo para las nuevas generaciones.

¿Qué le empujó a convertirse en explorador y fotógrafo submarino?

Los primeros documentales de Cousteau y la revista National Geographic me inspiraron bastante. Sentía un amor especial por la exploración y el descubrimiento, y el océano parecía ser el lugar idóneo para los misterios que esperaban ser descubiertos.

En mi adolescencia, tuve una epifanía y me di cuenta de que la mejor manera de explorar el océano era utilizando una cámara. Poder viajar por todo el mundo y contar mis historias parecía un sueño imposible, porque vengo de una ciudad obrera, y allí no conocía a nadie que hiciera eso. Las probabilidades de tener éxito eran posiblemente una entre un millón.

¿Cuándo empezó a trabajar para National Geographic?

National Geographic era como el monte Everest, el lugar al que siempre había querido llegar. Finalmente, en 1998, recibí mi primer encargo y ahora acabo de empezar mi 28.° reportaje para la revista. Ha sido mucho más gratificante que lo que había imaginado.

¿Cómo elige el contenido de un nuevo reportaje?

Casi todas las historias que cuento son ideas mías. Al principio, solo quería hacer aquello que me interesaba personalmente y que fuera divertido, pero me topé con los numerosos problemas que sufren los océanos. Comencé algunas de las primeras grandes historias sobre la conservación en National Geographic, porque quería marcar la diferencia.

¿Siente que sus fotografías y los artículos que las acompañan han tenido algún impacto?

Sí, por ejemplo con uno de mis artículos de portada sobre salvar los océanos. La intención era utilizar 2016, año en el que se celebraba el centenario del Servicio de Parques Nacionales en EE.UU., como una oportunidad para proteger los océanos estadounidenses en vista a los próximos cien años.

La protección de Yellowstone, el primer parque nacional de EE.UU., se debió en parte al fotógrafo William Henry Jackson, que llevó imágenes para mostrárselas al Congreso, y esto derivó en la creación del primer parque nacional.

Yo quería hacer lo mismo con mis fotografías en este reportaje, porque las fotografías pueden ser muy poderosas.

¿Qué es lo más sorprendente que ha visto bajo el agua?

He tenido una serie infinita de encuentros extraordinarios, como estar junto a una ballena franca austral en el Subantártico y otros animales que nunca han compartido espacio con humanos. Pasar dos horas con ballenas de casi 14 metros de longitud y 70 toneladas de peso en la superficie del océano y tiburones y otras criaturas bajo el hielo polar ha superado mis sueños más salvajes.

¿Qué ha aprendido tras cuatro décadas como fotógrafo?

He llegado a la conclusión de que todo está conectado. No puede haber arrecifes de coral si no hay tiburones y las ballenas no pueden existir si no hay kril. Si se dañan partes del océano, este se viene abajo. Es como un reloj Rolex meticulosamente confeccionado, todo está en perfecto equilibrio. Por nuestro propio interés, es necesario que entendamos los ecosistemas como un todo y que comprendamos cómo se interrelacionan con nosotros.

El mensaje es claro: la naturaleza es fuerte y tolerante hasta cierto punto; debemos tomar cartas en el asunto.

¿Qué es lo que más ha cambiado desde el inicio de su carrera?

La tecnología digital ha revolucionado la forma de hacer las cosas. Antes, solía ir a una misión por unos cuantos meses y filmar 500 rollos de película sin saber su contenido. Esperaba ansioso junto al teléfono durante un par de semanas hasta que la editora me llamaba. Actualmente, sé lo que tengo antes que ella, puedo hacer más intentos y ser más creativo.

También ha cambiado el apetito del público por los buenos reportajes. Es un momento bastante emocionante para ser fotoperiodista. Las cámaras son cada vez más pequeñas, se puede filmar con poca luz, grabar más fotogramas y sumergirse a mayor profundidad. Puedo dejar la cámara en lugares escondidos para capturar comportamientos que jamás se han visto y emitir la historia en la web de la revista u otros canales como Instagram o Twitter para llegar a un público diverso.

¿Hay alguna esperanza para los océanos?

Creo que estamos viviendo en un momento decisivo de la historia donde, por primera vez, entendemos realmente los problemas existentes y conocemos las soluciones para muchos de ellos. Eso es único. Las generaciones anteriores no apreciaban del todo estos problemas.

También me anima saber que existen colaboraciones como esta, entre National Geographic y Rolex, y personas que siguen mi trabajo. Como dijo Sylvia Earle: «Todavía nos queda el 10 % de los tiburones y el 50 % de los arrecifes de coral, no está todo perdido». Creo que tenemos motivos para tener esperanza.

De todos los galardones que ha recibido, ¿qué significa para usted haber ganado el premio Rolex National Geographic Explorer of the Year?

Haber ganado el premio Rolex National Geographic Explorer of the Year tiene un significado mayor que cualquier otro premio. Como dije en mi discurso de agradecimiento, para mí, Rolex es el epítome de la excelencia, la precisión y la exploración del océano. Significa mucho para mí, porque como explorador y fotógrafo, el mayor regalo que puedan darme es el tiempo, y no podría haber mejor aprobación.

Teniendo en cuenta la reciente colaboración con National Geographic, que apoya a exploradores veteranos como Sylvia Earle y usted mismo, y a nuevas generaciones de exploradores, ¿qué es lo necesario para ser un explorador, hoy en día?

Un explorador debe tener los ojos bien abiertos para observar, no solo aquello que tiene ante sí, dentro de su propio campo de experiencia, sino también cómo está conectado a todo lo demás.

Gracias al fácil acceso a la información y a entidades como Rolex o National Geographic que difunden información, los exploradores somos mucho más conscientes de lo que está pasando. Colectivamente, si aprovechamos nuestros logros, podremos obtener resultados que jamás habríamos imaginado.

Siendo fotógrafo submarino, ¿cómo lidia con los obstáculos y el entorno hostil?

Hay muchos desafíos, pero hace años me di cuenta de que el éxito en la vida, sin importar el ámbito en el que estés, dependerá de cómo te enfrentes a los obstáculos. Cualquier día el tiempo puede empeorar, o los animales pueden no aparecer, incluso el barco puede romperse; pero si puedes reducir esas variables preparándote al máximo nivel, tendrás más probabilidades de triunfar.

¿Siempre ha sido así de disciplinado, o lo ha desarrollado con el tiempo?

En el instituto practicaba varios deportes, como el tenis o el fútbol americano, así que entendía bastante bien la disciplina. Puede que no haya sido el mejor estudiante, pero era bastante aplicado en aquello que me interesaba.

Cuando comencé el submarinismo y la fotografía, todo tenía que ser perfecto. Para ser un gran fotógrafo, debes ser muy preciso. Si lo dejas todo al azar, fracasarás. Cada año que pasa, comprendo mejor el valor de la disciplina.

En su opinión ¿Qué hace de Rolex y National Geographic los socios perfectos?

No podría estar más entusiasmado con esta colaboración. Con más de un siglo de experiencia, las dos marcas son emblemáticas y se encuentran entre las de mayor confianza en el mundo.

Rolex simboliza el epítome de la excelencia. Nada representa el espíritu humano mejor que esta marca. Cuando ves su nombre, sabes que tiene un significado propio.

Lo mismo ocurre con National Geographic, que se ha mantenido siempre ajeno a cualquier conflicto, porque se esfuerza en contar las historias importantes. No tiene un carácter político, no obstante, formula declaraciones que aportan un valor a la vida de las personas. Tiene que ver con la verdad.

Cada una es excelente por sí misma, pero unidas... Imagínese las posibilidades.

National Geographic ha producido este contenido en el marco de su colaboración con Rolex, forjada para promover la exploración y la conservación. Ambas instituciones unirán sus fuerzas para apoyar a pioneros de la exploración y a sus sucesores con el fin de proteger las maravillas del planeta.

Perpetual Planet

Medio ambiente

Descubrir

Perpetual Planet

Medio ambiente

Descubrir

Compartir esta página

Compartir esta página