Mariam Kamara y David AdjayeConstruir África con su esencia

Fecha de publicación: enero de 2020icon-clockTiempo de lectura: 2m15s
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El renombrado arquitecto británico-ghanés, Sir David Adjaye, y su discípula nigerina, Mariam Kamara, están convencidos de que la arquitectura africana necesita su propia identidad. Durante el transcurso de su mentoría, la lección más importante que aprendió de su mentor fue «ser fiel a sí misma».

por Sarah Crompton Enero de 2020
  • David Adjaye
  • Mariam Kamara

El momento decisivo en la relación entre Mariam Kamara y el arquitecto británico-ghanés de renombre mundial, David Adjaye, fue una visita a su Níger natal. Previamente, el mentor y la discípula en arquitectura pasaron un año de mentoría fructífero reflexionando sobre sus ideas arquitectónicas: ella comprendió mejor los proyectos internacionales de su mentor y él guio la dirección creativa de su discípula a medida que ella desarrollaba su práctica. Y en enero de 2019 fueron juntos a visitar su hogar.

«Fue el momento en el que comprendió quién soy, quién era, mis orígenes y lo que realmente quería. Visitamos el pueblo de mi familia. Fuimos al desierto y acampamos al aire libre bajo las estrellas; visitamos la ciudad de Agadez donde las personas viven todavía en casas construidas en el siglo XIV», cuenta Kamara mientras su rostro se ilumina al recordarlo. «Era importante para mí, no había vuelto desde que me convertí en arquitecta».

Adjaye está de acuerdo. «Además, fue muy educativo para mí», dice Adjaye. «Es un lugar muy clásico, maravilloso. No conozco Níger. Quería comprender mucho más a fondo los orígenes de Mariam. Fue fascinante descubrirlo a través de sus ojos. Creo que es una estrella, y ahora también mi amiga. Hemos entablado una magnífica amistad en el ámbito profesional y personal».

Tuvieron tiempo para hablar en los largos viajes, rememorando cuando Adjaye era joven y arquitectos famosos como Richard Rogers y Renzo Piano le daban consejos. «Reconozco muchas de las dificultades que está teniendo, y puedo decirle: “sé por lo que estás pasando”. Creo que ha sido muy estimulante para ella. Es una pionera. Es una mujer musulmana en una cultura que no espera ese tipo de liderazgo. Sentí que podía respaldarla porque ser una promesa en auge no es fácil».

Él ha vivido esa experiencia. El ascenso de Adjaye en el mundo arquitectónico fue meteórico: ahora ejerce en Londres, Nueva York y Acra (Ghana), adonde su familia se ha mudado recientemente. Kamara, de 40 años, vive cerca de Boston con su marido y su hija de 10 años, pero su estudio atelier masōmī está en Niamey. Uno de los principales intereses de Adjaye durante la mentoría ha sido ayudarla a nivel práctico en términos de gestión de esa oficina.

Puedo aprender de esta persona maravillosa que se dirige completamente hacia mi objetivo de convertirme en una buena arquitecta lo antes posible.

Mariam Kamara, discípula en arquitectura de 2018-2019

«Estoy intentando prever en su lugar el crecimiento futuro, que ya está teniendo lugar, y cómo manejarlo. Puedo visualizar las presiones inminentes y decirle que piense en su infraestructura para que no se sienta abrumada. Ella sabe perfectamente lo que hace, eso no es un problema. La cuestión es aprender a no tropezar y a crear sostenibilidad en el negocio, hay que elegir los proyectos cuidadosamente. Algunos proyectos pueden ser muy rentables, pero en realidad, desde el punto en el que ella se encuentra, no son muy importantes».

Por esta razón, ambos estaban interesados en que Kamara trabajase en un proyecto público. Se les ocurrió la idea de diseñar un nuevo centro de artes para una zona en fase de desarrollo en el corazón de Niamey. Este ha sido el enfoque principal de la interacción entre ellos, y ha hecho que Kamara se vuelva una figura aún más pública de lo que era antes. «Me estoy adaptando a ello», dice Kamara. «Ayuda el hecho de que tengo firmes convicciones. Creo que necesitaba no tener miedo; lanzarme y decir que creo firmemente en esto, ponerlo sobre la mesa y llevarlo en una dirección que creo que nos beneficia o que beneficia a la arquitectura y al medio ambiente».

Cuando nos conocimos, Kamara acababa de presentar su diseño en la Royal Academy of Arts de Londres, explicando sus planos para un centro que utiliza métodos de construcción tradicionales y sostenibles para crear un nuevo tipo de arquitectura. «Creo fundamentalmente que la arquitectura se basa en las personas», comenta. «Quiero crear espacios donde las personas puedan vivir y sentirse bien. Resulta que lo estoy llevando a cabo en Níger, pero podría hacer lo mismo en cualquier lugar. Trabajar con David me ha ayudado a generalizar mi forma de pensar aún más».

Mientras ella desarrollaba sus ideas, le enviaba bocetos y notas a Adjaye y él respondía, pero nunca le daba instrucciones directas. «No creo que eso hubiera sido interesante para él», dice Kamara. «Creo que estaba más interesado en ver dónde me encontraba y qué quería hacer. Me decía cosas como: “esto está bien, pero dijiste que querías conseguir esto otro y no es lo que me has mandado”. Siempre me animaba a hacerlo más atrevido».

Kamara bromea sobre cómo aprendió que Adjaye responde de muchas maneras. «Solía decir “no está mal”, o “está bien”, o “hum, sigue trabajando”», comenta entre risas. «Y de vez en cuando, solía expresar entusiasmo, que es obviamente lo que estoy buscando». Más seriamente, Kamara afirma que le ha influenciado enormemente. «Creo que voy a necesitar otro año más para procesarlo, porque todo ha sido tan primordial…»

«Normalmente, soy muy dura conmigo misma y dudo de mis decisiones de diseño, lo que es normal porque estoy empezando mi carrera… Pero trabajar con David a lo largo de este proyecto me ha permitido confiar más en mí misma. Sus reacciones me han confirmado que puedo confiar en mi instinto de diseño. Esa clase de confianza suele llegar con el tiempo y la experiencia. La mentoría me ha permitido seguir mis instintos y no dudar de ellos».

Adjaye habla de sus logros con gran orgullo. «Ha abierto las alas de una forma increíble», dice Adjaye. «Me alegra mucho haber estado con ella en este momento decisivo, y estoy deseando que progrese en este mundo. Tengo muchas ganas de ver cómo avanza su trayectoria».

En el transcurso de su colaboración, Kamara se ha convertido en un modelo a seguir. Cuando estaba empezando el proyecto del centro cultural, Kamara dirigió talleres para investigar lo que querían diferentes personas. Entre las personas consultadas había un grupo de adolescentes, con algunas chicas jóvenes, que le preguntaron sobre su carrera y cómo comenzó su profesión. «Creo que en sus cabezas surgieron posibilidades», comenta. «Estamos ayudando a algunos de ellos a presentar su candidatura en la escuela de arquitectura».

Kamara describe la Iniciativa Artística Rolex para Mentores y Discípulos como un aprendizaje maravilloso. «Me ha cambiado la vida de muchas maneras», comenta. «No solo se trataba de arquitectura. Hablábamos sobre aspiraciones del futuro. Sobre soñar. ¿Qué sueñas que podrías dejar atrás? ¿Cómo vives una vida que podría haber tenido algún valor?»

«Esperaba ser la discípula elegida de David porque quería ser una arquitecta más convincente. Debido a las muchas dificultades presentes en el contexto africano como arquitecta, quería desarrollar mis habilidades para estar a la altura. Eso es lo que quería y siento que David me lo ha proporcionado».

Sarah Crompton es una de las escritoras y presentadoras más respetadas de Gran Bretaña que comenta todos los aspectos de la cultura y de las artes. Su trabajo está presente en The Guardian, The Sunday Times y The Observer entre otros.

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