Martin Scorsese

Martin Scorsese creció en el barrio de Little Italy (la pequeña Italia) en Nueva York y realizó sus primeros largometrajes a finales de la década de los sesenta. Redefinió el concepto de lo que era posible en las películas con clásicos como Malas calles (1973), Taxi Driver (1976), Toro salvaje (1980) y Uno de los nuestros (1990).

Como mentor, el hecho de poder hacer florecer a alguien, es increíblemente satisfactorio en cierto sentido.

Martin Scorsese

Scorsese dirigió a Robert De Niro en una actuación ganadora de un premio Óscar en Toro salvaje, película que recibió ocho nominaciones a los Premios de la Academia, incluyendo mejor película y mejor dirección, y ampliamente reconocida como una obra maestra del cine moderno. Más tarde, dirigió El color del dinero (1986), Uno de los nuestros (1990), El cabo del miedo (1991), La edad de la inocencia (1993) y Casino (1995), entre otras películas. Las décadas posteriores incluyeron películas como Gangs of New York (2002), El aviador (2004), Infiltrados (2006) —con la que Scorsese ganó el premio Óscar a la mejor dirección— y la más reciente, El irlandés (2019), donde se reunió con De Niro.
La combinación de maestría, carisma y generosidad de Scorsese continúa inspirando a cineastas y espectadores por todo el mundo.

Martin Scorsese

Mantener viva la creatividad

¿Alguna vez has tenido un mentor?

Siempre cuento la historia de la jornada de orientación en el Departamento de Comunicaciones de la Universidad de Nueva York, en Washington Square, a principios de los años sesenta. Este caballero se levantó y habló durante una hora con gran pasión y energía sobre el cine, sobre cómo expresarse con imágenes visuales y contando historias con fotografías y sobre el desarrollo de la historia del cine. Nunca escuché a nadie hablar con esa pasión, era como un ferviente religioso. En cierto sentido, a partir de ese momento me uní al culto y dije: «Este es el lugar al que quiero ir, quiero estar en su clase». Así es como ocurrió.

Se llamaba Haig Manoogian y era profesor de cine en el Washington Square College, lo que ahora es la Universidad de Nueva York. Nos desafiaba, engatusaba, desanimaba y luego nos levantaba el ánimo de nuevo. Avivó la llama en nuestros corazones, y me dio el mejor regalo de todos. Mucho mejor que el conocimiento técnico, porque me inspiró a adquirir mi propio conocimiento, y a creer en mí mismo. Es uno de los regalos más valiosos que he recibido nunca, y doy gracias por ello cada día.

Me inspiró a adquirir mi propio conocimiento, y a creer en mí mismo. Es uno de los regalos más valiosos que he recibido nunca, y doy gracias por ello cada día.Martin Scorsese

Pero además de inspirarte, también te transmitió su enorme conocimiento cinematográfico, ¿no?

Recuerdo ir a su clase una vez por semana, unas tres o cuatro horas, porque proyectaba una película. Tenía que estar pendiente de cada palabra porque iba rapidísimo. Se subía en su pequeño escenario y empezaba a repasar la historia, mencionando nombres, películas, enseñando vídeos sobre la vida de un bombero estadounidense, la intolerancia y cosas así. Y acabas aprendiendo sobre montaje en paralelo, sobre el desarrollo del sonido y el expresionismo alemán.

Tanto si era su intención como si no, te provocaba. Sin embargo, al debatir contigo y ser muy claro en sus opiniones, te ayudaba a ser capaz de encontrar una forma de discutir, defender y apoyar tu argumento.

¿Dónde encuentras la satisfacción de ser mentor?

Como mentor, sientes el arte a través del alumno. De alguna forma, eso vuelve a ti. El hecho de poder hacer florecer a alguien, es increíblemente satisfactorio en cierto sentido. Siempre me entusiasma que los jóvenes se acerquen a mí y sugieran que quieren hacer un tipo específico de película; les guio lo mejor que puedo. Cuando veo lo que hacen, eso significa algo para mí [sabiendo que] aporté mi granito de arena. Me mantiene vivo de manera creativa.

Como mentor, sientes el arte a través del alumno. De alguna forma, eso vuelve a ti.

Martin Scorsese

Si llegan más lejos de lo que pensé que llegarían, es fascinante. Puede que no me guste todo, pero en ese momento tuve la habilidad de ayudar a construir algo. La belleza de esto reside en que quizás dentro de cinco años, ves algo que han hecho donde no has participado, pero posiblemente estés involucrado porque les ayudaste en sus primeras películas. Te vuelve a inspirar a crear tus propias obras.

Si no es la inspiración sobre cómo hacer algo, ya que es muy subjetiva, se trata más bien sobre la inspiración del trabajo en sí. Una persona pasando por este proceso y entregando algo a muchas personas para que puedan descubrir más, o al menos para que puedan sumergirse en lo que significa ser humano. De eso se trata realmente. Aunque algunas personas sean menos exitosas que otras, siguen teniendo valor. Se trata del valor del trabajo.

El reloj del director

Un reloj con su propia historia

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