Martin Scorsese

Rolex y el cine

A los futuros cineastas, Martin Scorsese les dice: «No tengáis miedo de intentar cualquier cosa, por descabellada que parezca». Palabras alentadoras de este director, productor y guionista, que es el responsable de muchos de los grandes clásicos de la historia del cine. Siempre está ampliando sus horizontes y ayudando a fomentar la creatividad en los demás.

La entrevista

¿Cómo consigues la excelencia perpetua en la cinematografía?

A veces veo una película que parece cambiar cada cinco o seis años. Es la misma película, y aun así hay algo más profundo, algo más duradero en ella. Si abres tu mente, no te cierras a nuevas experiencias en la vida y si mantienes tu curiosidad absoluta, las obras de arte —novelas, películas, cuadros, música, etc.— no solo te hablarán, sino que te inspirarán. Para mí, esa es la idea esencial de lo perpetuo.

Podrías sacar a una película de la cultura en la que se rodó, quitar los asuntos políticos que la rodean y la cultura en la que se basa, y aun así hay algo que te llama la atención como ser humano. Puede que de eso traten las grandes obras de arte; estén ambientadas en Florencia y el Renacimiento o en la calle n° 58, para mí se trata de algo donde la película permanece y te cambia, o te enseña algo más.

Si te mueres de ganas por contar esta historia... Tienes que hacer tu película.

¿Cómo sobrepasas conscientemente tus límites como cineasta?

Ser original, y pensar que abrimos nuevos caminos, forma parte de los impulsos por crear películas. En mi caso, es sobre desafiar los límites de lo que hago normalmente. Dicho esto, a menudo termino creando películas que giran sobre un ámbito en el que he estado involucrado anteriormente. Es prácticamente como crear la misma película una y otra vez.

En este caso, uno tiene que tener un gran sentido del humor: inténtalo de nuevo, puede que esta vez lo consigas.

No tengas miedo de intentar cualquier cosa, por descabellada que parezca.

¿Qué te gustaría que aprendieran de tu trabajo los jóvenes cineastas?

Con la tecnología de hoy en día, cualquiera puede crear una película. En los años cincuenta —finales de los cuarenta— cuando era niño, no existía esa tecnología... Pero ahora cualquiera puede crear una película con el equipo que sea, incluido los teléfonos móviles. Existen tantas formas de hacerlo, tantas opciones... Pero la cuestión es esencialmente la siguiente: ¿te mueres por contar esta historia? Esa chispa tiene que estar presente en ti, y eso es algo que nadie puede darte.

¿Crees que tienes una responsabilidad como cineasta? Si es así, ¿cuál crees que es?

Creo que la única responsabilidad es ser sincero consigo mismo. He intentado realizar películas para otras personas y siempre me han despedido. Si sientes que no es lo correcto, no lo hagas. Existen tantas dificultades, que a lo único a lo que te puedes aferrar es a esa chispa dentro de ti, la necesidad de contarle algo a alguien.

El director que marcó
una época

Martin Scorsese creció en el barrio de Little Italy (la pequeña Italia) en Nueva York y realizó sus primeros largometrajes a finales de la década de los sesenta. Redefinió el concepto de lo que era posible en las películas con clásicos como Malas calles (1973), Taxi Driver (1976), Toro salvaje (1980) y Uno de los nuestros (1990).

Scorsese dirigió a Robert De Niro en una actuación legendaria ganadora de un premio Óscar en Toro salvaje, película que recibió ocho nominaciones a los Premios de la Academia, incluyendo mejor película y mejor dirección, y considerada actualmente como una obra maestra del cine moderno. Más tarde, dirigió El color del dinero (1986), Uno de los nuestros (1990), El cabo del miedo (1991), La edad de la inocencia (1993) y Casino (1995), entre otras películas. Las décadas posteriores incluyen películas como Gangs of New York (2002), El aviador (2004), Infiltrados (2006) —con la que Scorsese ganó el premio Óscar a la mejor dirección— y la más reciente, Silencio (2016).

Mentor y
Discípulo

Rolex

En el 2008, Scorsese se convirtió en mentor de la Iniciativa Artística Rolex para Mentores y Discípulos. Eligió trabajar con Celina Murga, la joven cineasta argentina, quien lo acompañó durante el rodaje de Shutter Island (2010).

Compartir esta página