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DETECTAR PARA CURAR

El ugandés Brian Gitta ha inventado un dispositivo que detecta la malaria precozmente y no requiere extracción de sangre.

Por Eva Van Den Berg
Fecha de publicación: enero de 2020Tiempo de lectura: 1 min 27 s

La OMS estima que en 2017 hubo 219 millones de casos de malaria y 435 000 muertes en todo el mundo. El 80 % tuvo lugar en 15 países del África subsahariana y la India, pero solo cinco cargaron con casi la mitad de todos los casos registrados: Nigeria, República Democrática del Congo, Mozambique, la India y Uganda. De este país es Brian Gitta, un emprendedor de 26 años especializado en tecnologías de la información que sabe muy bien lo que es tener esta enfermedad causada por parásitos del género Plasmodium que son transmitidos a través de la picadura de los mosquitos de diversas especies del género Anopheles. «Realmente, no puedo contar el número de veces que la he padecido desde pequeño», dice Gitta. También sabe hasta qué punto fallan los sistemas para detectarla de forma precoz, pues, tiempo atrás, tuvo que hacerse cuatro tests para cerciorarse de que estaba infectado. «Las pruebas actuales requieren una muestra de sangre y un analista cualificado que no siempre está disponible en el mundo subdesarrollado», explica.

Empresario ugandés, Brian Gitta es uno de los cinco laureados con los Premios Rolex a la Iniciativa en la edición de 2019 por la creación de un dispositivo que detecta la malaria de forma rápida y fiable. También investiga soluciones que ayuden a las personas a adaptarse al cambio climático, un importante factor en la expansión de la enfermedad.

Todo ello lo llevó a idear un sistema accesible para detectar cuanto antes el paludismo, lo que le ha valido uno de los cinco Premios Rolex a la Iniciativa 2019, unos galardones que la compañía suiza de relojes concede desde hace más de 40 años a personas con proyectos innovadores destinados a ampliar el conocimiento de nuestro mundo y mejorar la calidad de vida en el planeta. Se trata de un dispositivo electrónico portátil que en unos minutos ofrece una lectura fiable sin necesidad de extraer sangre, desarrollado por el equipo de este joven ugandés en su empresa Matibatu, «tratamiento» en suahili. Ahora, tras cinco generaciones de prototipos, han logrado el Matiscope, en el que el paciente introduce un dedo y, mediante luz e imanes, detecta, calibrando cambios en el color, forma y concentración de glóbulos rojos, si el plasmodio está o no presente en la corriente sanguínea. Gitta persigue «mejorar la precisión del diagnóstico, especialmente en las primeras fases de la enfermedad, y convencer a médicos y pacientes de que los análisis de sangre ya no son necesarios». Si supera los ensayos clínicos, repartirá el Matiscope por los hospitales de toda Uganda y Kenia, el primer paso de una gran expansión.

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