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Vigilar la tala ilegal

Cómo los teléfonos móviles antiguos vigilan la tala ilegal
(CNN) — Al visitar una reserva de gibones en Indonesia durante el verano de 2011, Topher White se sorprendió por los sonidos del bosque pluvial.

Por Stephanie Bailey
Fecha de publicación: febrero de 2020icon-clockTiempo de lectura: 3min 15s

El piar de los pájaros. El zumbido de los insectos. El charloteo de los monos.
Pero lo que el ingeniero estadounidense no pudo escuchar fue el estruendo de las motosierras y el ruido de los taladores ilegales que sabía que estaban derribando árboles sin parar y poniendo en peligro el hábitat natural de los gibones.

Esto le hizo tener una idea: ¿Qué pasaría si pudiese modificar los teléfonos móviles viejos y crear un dispositivo que pudiese escuchar los sonidos de la destrucción y alertar instantáneamente a los guardabosques del lugar?
Un año después, White volvió al bosque pluvial de Indonesia para poner a prueba su creación. No solo funcionó su dispositivo, sino que también su equipo encontró un grupo de taladores ilegales en menos de 48 horas.

DISPOSITIVOS PODEROSOS

A través de su organización sin ánimo de lucro, Rainforest Connection, White empaqueta móviles Android viejos en cajas de plástico recicladas, equipados con un micrófono extra, batería y paneles solares. Los dispositivos finalizados son como flores mecánicas y se atan a las copas de los árboles, a veces hasta a 45 metros de altura.

Los teléfonos reutilizados utilizan redes de teléfonos móviles ya existentes que, según White, llegan incluso a lo más profundo de la selva. Graban sonidos 24 horas al día desde más de un kilómetro de distancia.
«Capturan todos los sonidos del bosque y los suben a la nube donde nuestro software funciona con diferentes tipos de inteligencia artificial que distinguen el ruido de motosierras, camiones de tala, personas o incluso disparos», explica White. «Después podemos enviar alertas a tiempo real a través de la red de teléfonos móviles a los residentes de la zona».

Una vez que los guardabosques reciben una alerta a sus propios teléfonos, pueden determinar si la actividad es sospechosa según su localización, comenta White.
Rainforest Connection tiene ahora más de 150 dispositivos activos utilizados por socios locales para proteger áreas de bosques pluviales en cinco países, incluidos Perú, Camerún y Brasil.
Detectar la tala ilegal ha dependido normalmente del reconocimiento aéreo y de los satélites, que pueden tardar días o semanas en alertar a los guardabosques sobre la pérdida de la cubierta forestal, así como a las patrullas de guardabosques.

Rainforest Connection afirma que sus teléfonos son una alternativa más fácil y rápida. Pero la tecnología se enfrenta a sus propios retos, a veces procedentes de la naturaleza misma.
«Nunca te das cuenta de lo vivo que está el bosque hasta que ves la forma en la que los insectos pueden atrapar algo», dice White, dando un ejemplo sobre cómo la naturaleza puede volverse en tu contra.
«Los dispositivos iban bien, los llevamos a Perú y nos dimos cuenta de que hay un tipo de termita a la que le encanta desarmar todo tipo de plásticos».

LOS GUARDIANES DEL BOSQUE Y DEL PLANETA

Los bosques son el hogar del 80 % de las especies terrestres del mundo, más de mil millones de personas dependen de ellos para subsistir, y pueden ayudar a atenuar el cambio climático ya que absorben dióxido de carbono. Sin embargo, la WWF estima que estamos perdiendo 18,7 millones de hectáreas de bosques al año, lo que equivale a 27 campos de fútbol cada minuto.

La ONU estima que la deforestación y la degradación forestal representa alrededor de un 11 % de las emisiones mundiales de carbono.
«Cada kilómetro cuadrado que puedan evitar ser deforestado equivale a que haya 1000 coches menos en la carretera durante un año», comenta White. «Considerando los millones de kilómetros cuadrados de bosques que hay, es probable que sea la manera más económica de detener el cambio climático».
Pero la madera ilegal sigue siendo lucrativa. Un informe de la ONU y la Interpol estima que el comercio de madera ilegal mundial asciende a entre 30 y 100 mil millones de dólares cada año.

A menudo la deforestación empieza con vender madera, pero también incluye la quema de bosques para la agricultura y la construcción.
«Es tan rentable que cortan los bosques para hacer caminos y extraen madera a precios muy altos, y esos caminos se convierten en la puerta a mucha más deforestación», explica White. «Si puedes parar esos caminos, puedes parar la deforestación a gran escala».

EMPODERAMIENTO DE LOS GRUPOS INDÍGENAS

En vez de asociarse con los gobiernos, Rainforest Connection dice que trabaja con otras comunidades locales y tribus sin ánimo de lucro.
«Cada solución de conservación es local», afirma White. «Mientras que gran parte de nuestro trabajo está dedicado a la tecnología, se puede decir que la misma cantidad de trabajo va para construir la comunidad y adaptar lo que hacemos para poder trabajar en diferentes lugares».

Los pueblos indígenas gestionan al menos un quinto del carbón que se encuentra en los bosques tropicales y subtropicales, según la Iniciativa para los Derechos y Recursos (RRI, por sus siglas en inglés), una coalición mundial que trabaja por los derechos de los pueblos indígenas.
Sin embargo, proteger los bosques puede ser peligroso. «Es algo que asusta mucho a la gente de allí», comenta White. «A través de África y Latinoamérica, estas son grandes operaciones de mercado negro muy rentables, así que la violencia no es infrecuente».
Enfrentarse a los taladores en las primeras etapas de la tala tiene menos riesgo ya que pueden darse la vuelta e irse sin que se cometa un crimen, afirma.
«Cuanto antes se consiga que la gente responda, antes podrán llegar para detener el camión de tala al entrar, o la motosierra en cuanto se apague», explica. «El riesgo es mucho más bajo tanto para los taladores como para la gente que los detiene».
Puesto que la tala ilegal se basa en poder operar de forma clandestina, las organizaciones son reacias a volver a las zonas que saben que están bajo vigilancia, explica White.

PROTEGER LA BIODIVERSIDAD

Además de prevenir la tala ilegal, la ONG está ramificándose en lo que se conoce como «bioacústica», al crear una biblioteca digital de datos acústicos puros, que espera que se puedan usar para la conservación.
«Hemos reunido hasta ahora más de 100 años de audio continuo, de todos aquellos lugares increíbles donde hay vida salvaje, donde nadie va», comenta White. «De la misma forma que usamos la inteligencia artificial y las tecnologías de aprendizaje automático para identificar las motosierras, estamos creando maneras de buscar a diferentes animales y especies».
«Nunca hemos podido estudiar esto de forma masiva», añade. «La bioacústica es una revolución tan significativa como la invención del microscopio, en lo que respecta a la comprensión de la ecología y de la naturaleza».

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