João Campos-SilvaProteger el pez gigante de la Amazonia

Fecha de publicación: 2019icon-clockTiempo de lectura: 2min 7s
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El arapaima gigas, el pez de agua dulce más grande del mundo, se extingue, a menos que la población de la Amazonia se una para salvarlo. João Campos-Silva, un joven conservacionista brasileño, en una estrecha colaboración con asociaciones locales y pescadores responsables, se propone salvar no solo el arapaima, sino también el sustento, el abastecimiento de comida y la cultura de las comunidades rurales en la Amazonia, que dependen de los ríos de la región para sobrevivir.

UbicaciónBrasil

«El arapaima es un pez fantástico. Es muy grande, mide hasta 3 metros y puede alcanzar los 200 kilos de peso. Ha desempeñado un papel fundamental en la alimentación de la población amazónica desde el desarrollo de la primera sociedad humana en la región», comenta Campos-Silva.

Debido a la pesca excesiva, la fragmentación del hábitat y otros impactos humanos, las poblaciones salvajes de arapaima han sido diezmadas, hasta el punto de extinguirse en muchas localidades.

Campos-Silva, un biólogo especialista en peces, ya ha contribuido a demostrar que el arapaima se puede salvar. En el río Yuruá en el Amazonas occidental, el cierre de pequeños lagos conectados con ríos para la pesca, junto con una cuidadosa gestión de la pesca por parte de la población local, han tenido como resultado una espectacular recuperación incrementando por 30 el número de arapaimas.

Las comunidades locales han sido de gran ayuda en la recuperación de la población del pez más grande de la Tierra.

João Campos-Silva

Ahora su plan es llevar este experimento local al siguiente nivel, ampliando el plan de conservación a 60 comunidades, incluyendo a 1200 personas que viven a lo largo de los 2000 km del río Yuruá, consolidando un modelo de desarrollo local que apoya la conservación de la biodiversidad y el bienestar de las personas. Su objetivo: aumentar la población de arapaima por cuatro en tres años.

No solo el arapaima se podrá beneficiar. Gracias al cierre de lagos para la caza y la pesca, se han recuperado otras especies en peligro de extinción al borde del colapso, entre las que se incluyen manatíes, nutrias gigantes, tortugas gigantes y caimanes negros, afirma.

La recuperación del número de peces ha mejorado la captura, para que cada lago produzca ahora un promedio de 9000 dólares de ingreso anual extra para las comunidades locales, mejorando la vida y prosperidad comunitaria, abriendo escuelas, proporcionando atención médica y generando trabajo. Por primera vez, las mujeres pueden ganarse la vida con la pesca profesional. Campos-Silva cree que salvar este pez también es un antídoto contra la pobreza. «Creo que la gestión comunitaria del arapaima es la herramienta más potente que tenemos para garantizar un futuro sostenible para las llanuras aluviales del Amazonas».

Campos-Silva ha empezado a estudiar el movimiento, la ecología y la dinámica poblacional del pez gigante por todo el territorio mediante el etiquetado y el radioseguimiento de 30 especímenes. Formará a 40 pescadores en vigilancia furtiva y en técnicas de censo del arapaima para que puedan gestionar sus poblaciones de peces y sus lagos.

Él y su equipo pretenden difundir el mensaje a través de talleres de educación medioambiental, contratando a profesores locales para promover la protección del arapaima entre 400 jóvenes. También contribuirán al empoderamiento de las mujeres como pescadoras remuneradas y responsables de la pesca, y trabajarán con actores del gobierno y otras organizaciones de conservación para compartir las enseñanzas del proyecto por toda la cuenca del Amazonas.
Con el tiempo, Campos-Silva espera que el ejemplo de salvar la fauna y, a su vez, las comunidades humanas, se extienda por todo el planeta.

  • 3 metros y 200 kg

    Arapaima, el pez de agua dulce más grande del mundo

  • 30 veces

    Incremento del número de arapaimas locales

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