Buscar en rolex.org

Tomarle el pulso al volcán

Andrew McGonigle

Ochocientos millones de personas viven a la sombra de la muerte ardiente, muy cerca de uno de los 500 volcanes históricamente activos de la Tierra.

Para el vulcanólogo escocés Andrew McGonigle, pronosticar a tiempo una erupción inminente es un objetivo tanto humanitario como científico.

En 2008, Andrew McGonigle recibió un Premio Rolex a la Iniciativa que le permitió construir y volar un dron capaz de tomar muestras químicas e interpretar la emisión gaseosa de los volcanes activos, con el objetivo de predecir cuándo es probable que erupcionen.

«El premio nos ayudó a impulsar la tecnología en la que había estado trabajando anteriormente, hasta el punto en el que ahora la están usando un gran número de vulcanólogos en todo el mundo», comenta.

Además de sus sensores voladores, McGonigle ahora usa smartphones ultrasensibles con tecnología basada en cámaras que pueden «ver» los crecientes gases volcánicos en el espectro ultravioleta. Al observar el flujo creciente de emisiones en la fumarola, espera poder pronosticar una erupción inminente, ya que la lava explosiva y llena de gas asciende hacia la garganta del volcán.

Podemos, de hecho, verlo [al volcán] “respirar” mientras las burbujas de gas suben a través de la columna de magma y escapa hacia el aire, y observar las variaciones en estas olas de gas. Esto no se ha hecho nunca antes.Andrew McGonigle

«Esto significa que ahora podemos tomarle el pulso al volcán. Podemos, de hecho, verlo “respirar” mientras las burbujas de gas suben a través de la columna de magma y escapa hacia el aire, y observar las variaciones en estas olas de gas. Esto no se ha hecho nunca antes», explica.

McGonigle espera que algún día sus cámaras puedan colocarse en todos los volcanes más peligrosos del mundo para ofrecer un seguimiento y unas alertas de peligro permanentes que permitan salvar vidas, incluso en lugares muy remotos. Su tecnología está diseñada para ser asequible y resistente. «Todo lo que pueda ir mal en un entorno volcánico irá mal, y no hay tiendas de electrónica a la vuelta de la esquina donde se puedan comprar piezas de repuesto», advierte.

El reto clave en el trabajo de McGonigle se basa en la interpretación de los patrones de emisiones de gases volcánicos con la fiabilidad suficiente para permitir una predicción segura de lo que va a pasar. «El problema es que no hay dos volcanes iguales. Cada volcán tiene químicas y estilos eruptivos muy diferentes: desde un burbujeo constante y regular, como el Estrómboli en Sicilia, hasta una explosión mucho más grande y excepcional como la erupción pliniana del Vesubio en el 79 d.C.», señala. «Esto significa que tenemos que reunir una base de conocimientos muy amplia para cada una de las cinco clases principales de volcanes».

La tarea de McGonigle ahora es evaluar suficientes volcanes en diferentes entornos geológicos alrededor del mundo para reconocer las señales de peligro de manera fiable en montes individuales. De hecho, esto significa caracterizar las diferentes familias de volcanes según sus emisiones.

Tras los primeros ensayos de campo de su tecnología en el Estrómboli y en el Etna en Italia, aumentó el alcance de sus pruebas a volcanes en los Andes chilenos y en el Cinturón de Fuego del Pacífico. En el norte de Chile, el geólogo Felipe Aguilera ha estado probando la tecnología basada en las muestras de gases de McGonigle, y ha trabajado con él en la automatización de su tecnología basada en sensores de smartphone para desarrollar un centinela continuo de la actividad volcánica.

A través de su combinación de descubrimiento y beneficio humano, la investigación de McGonigle es un buen ejemplo de la Iniciativa Perpetual Planet. La nueva comprensión del volcán, uno de los motores más increíbles del planeta, se combina con una nueva tecnología que podría salvar vidas y que podría, algún día, abolir una amenaza natural más antigua que la propia humanidad.

La NASA también ha contactado con McGonigle con respecto a la aplicación de sus sensores mas allá de la Tierra, dado el peso ligero y la alta sensibilidad ultravioleta de estas unidades. Desde 2018 ha estado trabajando con científicos e ingenieros del laboratorio de retropropulsión de la NASA con el fin de desarrollar un instrumento muy compacto, apto para funcionar a bordo de un róver lunar. La misión prevista es para poner a prueba la abundancia de agua en la luna y ampliar el conocimiento sobre la evolución del sistema solar. La instrumentación basada en sus sensores se está diseñando actualmente en un formato preparado para volar.

PUBLICADO EN 2008

Pronosticar erupciones volcánicas

Leer el artículo original

Premios Rolex a la Iniciativa

Conquistas

Descubra más