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Un compromiso que se remonta en el tiempo

Rolex y la exploración

La historia entre Rolex y la exploración está ligada a varias de las más grandes aventuras de la Humanidad del siglo pasado. Los relojes Oyster han estado presentes en las expediciones al Techo del Mundo y a lo más profundo de los océanos. Generación tras generación, los exploradores han dado testimonio de su fiabilidad en los entornos más hostiles.

Por su misma esencia, la exploración exige a menudo correr unos riesgos que ponen a prueba los límites de la resistencia y la voluntad. El deseo de llegar más lejos, más alto, más hondo, de aventurarse en los lugares más hostiles del planeta para aprender más sobre ellos… hunde sus raíces en la naturaleza profunda del ser humano. Los relojes Rolex han participado en innumerables viajes por lo desconocido. La expedición, capitaneada por Sir John Hunt, en la que unos alpinistas alcanzaron por primera vez la cima del Everest no es más que un ejemplo.

Rolex, que, a lo largo del siglo XX, estuvo estrechamente ligada al mundo de la exploración, sigue muy involucrada en la evolución de las expediciones. Aunque al principio el afán que las guiaba era, ante todo, el del descubrimiento, hoy en día su objetivo es concienciar de la apremiante necesidad de proteger el planeta. Rolex, que también está persuadida de ello, actúa en este sentido y multiplica sus asociaciones con personalidades y organizaciones que, activas en la exploración y protección del entorno, constituyen una fuente de inspiración para las nuevas generaciones de exploradores.

EL OYSTER

Los lazos entre Rolex y el mundo de la exploración tienen su origen en el desarrollo del Oyster, primer reloj de pulsera hermético del mundo. Creado en 1926 a instancias de Hans Wilsdorf, el fundador de la marca, este invento supuso una nueva definición para el reloj de pulsera, que dejó de ser una joya frágil para convertirse en una auténtica herramienta, tan robusta que podía arrostrar elementos externos como la humedad sin perder por ello en precisión.

En 1927, para demostrar la hermeticidad del Oyster, Hans Wilsdorf entregó uno de ellos a Mercedes Gleitze, una joven británica que se disponía a marcar un hito en la historia cruzando el canal de la Mancha a nado. Tras más de diez horas dentro del agua, el reloj siguió funcionando perfectamente y se convirtió en algo indispensable para los exploradores.

Movida por la voluntad de innovar y de desarrollar relojes adaptados a necesidades concretas, Rolex empieza a equipar con el Oyster diversas expediciones alpinas y submarinas. El mundo pasa a ser para la marca un auténtico laboratorio a cielo abierto: gracias a los datos proporcionados por los exploradores al regreso de sus expediciones, Rolex desarrolla modelos como el Explorer, el Explorer II, el Cosmograph Daytona, el Submariner y el Sea-Dweller, que forman parte de la categoría de los relojes Profesionales.

  • 1926

    El Oyster de Rolex, primer reloj de pulsera hermético del mundo, con su caja en forma de cojín.

  • Década de 1940

    Reloj Oyster Perpetual típico de las expediciones al Himalaya.

  • Década de 1950

    Reloj de expedición Oyster Perpetual.

En 1933, los pilotos de la expedición Houston llevaban relojes Rolex cuando se sobrevoló por primera vez el Everest, a más de 10 000 metros de altitud. Uno de ellos, el teniente coronel Stewart Blacker, afirmó más tarde: «Me cuesta imaginar que se haya podido someter a un reloj a unas condiciones tan extremas. A pesar de lo que han soportado, los Oyster continuaron funcionando con total precisión. Imposible descubrir el menor fallo».

1953 - Sir Edmund Hillary y Tenzing Norgay.

Aquel mismo año, Rolex equipó a una expedición británica al Everest, un grupo de dieciséis hombres capitaneados por Hugh Ruttledge. Algunos llegaron a una altitud aproximada de 8580 metros, pero se vieron forzados a dar marcha atrás debido a las malas condiciones meteorológicas. El Everest continuó siendo inaccesible durante otros veinte años, hasta que Sir Edmund Hillary y Tenzing Norgay, tras los últimos golpes de piolet, se alzan sobre la cima de la montaña el 29 de mayo de 1953 a las 11.30 h. En los quince preciosos minutos que pasan allí, Sir Edmund Hillary contempla el futuro: «Desde la cumbre, observé el Makalu al otro lado del valle e imaginé un posible camino de subida. Me di cuenta de que estaba en el Techo del Mundo, pero que aquello no era el final; en mi imaginación ya me veía afrontando otros interesantes desafíos».

Los miembros de la expedición no fueron los únicos sometidos a prueba, ya que los mismos avatares conocieron los Oyster Perpetual que participaron en el ascenso, como posteriormente declaró entusiasmado Sir John Hunt: «Los Oyster funcionaron de maravilla y pasamos a considerarlos una parte importante del equipo de alta montaña».

Los Oyster funcionaron de maravilla y pasamos a considerarlos una parte importante del equipo de alta montaña.

Sir John Hunt, líder de la expedición al Everest

EXPLORER

Uno de los desafíos de Rolex ha sido el de concebir relojes capaces de soportar las temperaturas glaciales propias de las alturas extremas. En 1953, tras la primera ascensión al Everest y los primeros testimonios de los alpinistas a su regreso, la marca lanza el Explorer, modelo que luego será aún mejorado para afrontar las condiciones más extremas: se reforzará la caja y la esfera será más legible. Desde entonces, el Explorer disfruta de todos los avances técnicos del resto de los relojes Rolex manteniéndose fiel a su emblemático diseño.

EN INMERSIÓN

El primer reloj de buceo Rolex, el Submariner, vio la luz el mismo año que el Explorer, en 1953. Tras haber acompañado a los alpinistas hacia las más altas cumbres, Rolex se incorporó a la exploración de los fondos marinos.

En 1960, el batiscafo Trieste, pilotado por Jacques Piccard y Don Walsh, transportó un reloj Oyster experimental (el Deep Sea Special) fijado al exterior cuando descendieron a una profundidad récord de 10 916 metros a la fosa de las Marianas, en el Océano Pacífico. Fijado en su casco, un Oyster experimental, el Deep Sea Special, se sometió sin sufrir daños a la colosal presión, a la que ningún ser humano podría sobrevivir. Durante cincuenta y dos años Jacques Piccard y Don Walsh fueron los únicos en haber descendido hasta el fondo de la fosa de las Marianas, hasta que el explorador y director de cine James Cameron replicase su hazaña en 2012 acompañado del Rolex Deepsea Challenge, un reloj experimental especialmente concebido por Rolex para resistir a la abrumadora presión que reina en estas profundidades. En homenaje a la expedición del Trieste, el Deep Sea Special también formó parte de la tripulación.

ESENCIAL A LA HORA DE EXPLORAR

En 1971, Rolex lanza el Explorer II, heredero del Explorer. Dotado de visualización de la fecha, también se diferencia por una aguja 24 horas y un bisel fijo que permite distinguir las horas diurnas de las nocturnas, lo cual resulta esencial a la hora de explorar los lugares oscuros (una gruta, por ejemplo) o las regiones polares, sobre todo en verano, cuando jamás se pone el Sol. El Explorer II se ha convertido en el reloj de los espeleólogos, los vulcanólogos y los exploradores de las regiones polares.

En 1994, ya aclimatado tras haber escalado el Everest siete días antes, Ed Viesturs logró escalar el Lhotse en tan solo tres días.

Estos exploradores estaban cada vez más preocupados por el impacto de la humanidad en el delicado equilibrio de los ecosistemas del planeta. El propósito de sus expediciones comenzó a cambiar de la aventura pura a llamar la atención sobre la fragilidad del planeta. Aquellos que persiguen logros extremos, dejan huella en los libros de récords.

Jean Troillet, alpinista suizo-canadiense, escaló el Everest en 1986 y se convirtió en el primer hombre en descender en snowboard por la cara norte desde un punto cercano a la cima en 1997. Poseedor del récord de velocidad de ascenso del Everest por la cara norte, Troillet ha escalado diez cumbres de más de 8000 metros, todas en estilo alpino y sin llevar oxígeno. El estadounidense Ed Viesturs, considerado por algunos como el mayor alpinista de su generación, escaló durante su proyecto Endeavour 8000, completado en 2005, las 14 montañas más altas del mundo: alcanzó las cimas de más de 8000 metros sin oxígeno complementario. En 2006, el aventurero noruego Rune Gjeldnes se convirtió en la primera y única persona en cruzar con éxito los tres grandes casquetes glaciares —Groenlandia, el Océano Ártico y la Antártida— en esquís, sin asistencia. Posee los récords de la travesía más larga en esquís sin reabastecimiento y la más larga en esquís en general.

14 x 8000. Ed Viesturs ha escalado los catorce ochomiles sin ayuda de oxígeno.

Mi reloj acaba de superar con mención 'muy bien' su primer —y durísimo— test volcánico: sobre el Etna, entre gases enormemente agresivos, ha funcionado a la perfección, no como los relojes de todos mis compañeros de equipo.

Haroun Tazieff

HAROUN TAZIEFF

Espeleólogo
El vulcanólogo y espeleólogo francés, Haroun Tazieff, depositaba toda su confianza en su Explorer para concluir con éxito sus trabajos sobre el terreno y registrar los cambios de temperatura de los gases y el magma provocados por las erupciones volcánicas.

Dado que muchas veces el científico tuvo que observar estos fenómenos desde muy cerca, acostumbraba a llevar su Explorer por encima de su traje térmico. En una carta que dirigió a Rolex en 1972, escribía: «Mi reloj acaba de superar con mención “muy bien” su primer —y durísimo— test volcánico: sobre el Etna, entre gases enormemente agresivos, ha funcionado a la perfección, no como los relojes de todos mis compañeros de equipo».

SIR JULIAN NOTT

Aeronauta
Autor de numerosos récords de altitud en globo aerostático —79 a escala mundial y 96 en el Reino Unido—, el aeronauta británico sir Julian Nott se elevó en 1980 a una altura de 16 804 metros.

Las temperaturas glaciales, la falta de oxígeno y la presión extremadamente baja que reinan en esas altitudes exigen el uso de una tecnología punta y de los materiales más novedosos. En el equipo de sir Julian Nott se incluía un Oyster. «Igual que con todo lo demás que me acompañaba en mis vuelos, este reloj fue objeto de un examen minucioso… aunque, siendo objetivos, su uso jamás se puso en duda», explica el aeronauta, quien también fue pionero en el empleo de una energía híbrida que recurría a la radiación solar —un aporte de calor considerable—, sobre todo en 1981, cuando cruzó el canal de la Mancha.

GEORGE SCHALLER

Conservacionista
Decidido a combatir la destrucción del medio natural, el biólogo americano de origen alemán George Schaller ha colaborado en la creación de más de veinte reservas naturales en el mundo.

Desde 1952, lleva décadas estudiando las especies animales raras y amenazadas, y luchando por su supervivencia. Entre ellas están los gorilas de montaña de la República Democrática del Congo, el leopardo de las nieves de Mongolia, el gran panda de China y varios ungulados salvajes del Himalaya. George Schaller, que ha tenido que viajar a regiones muy remotas para llevar a cabo sus trabajos pioneros, sabía que su reloj Rolex no le fallaría: «Necesito poder confiar ciegamente en mi reloj, ya que la observación de los animales salvajes se da en unas condiciones difíciles. Mi Rolex no me ha decepcionado jamás».

JUNKO TABEI

Alpinista
En 1975, la alpinista japonesa Junko Tabei, que codirigía una expedición nipona íntegramente femenina al Everest, se convirtió en la primera mujer en coronar su cima.

Con su hazaña cuestionó el papel de la mujer en Japón y en el mundo del alpinismo. «Siempre he tenido muy claro mi deseo de escalar el Everest, independientemente de lo que pensasen o dijesen de mí», afirmaba Junko Tabei, que no tenía intención de detenerse ahí: en 1992 se convertía en la primera mujer en escalar la cumbre más alta de cada uno de los siete continentes. Posteriormente se dedicó a la protección de los entornos alpinos y en el año 2000 retomó sus estudios universitarios en ciencias medioambientales para cuantificar el impacto de los desechos en la montaña. En 2001 hacía su aparición en una publicidad de Rolex junto a sir Edmund Hillary: la primera mujer y el primer hombre que alcanzaron la cumbre más alta de la Tierra.

RICHARD LEAKEY

Paleoantropólogo
Reconocido en todo el mundo por sus importantes descubrimientos de fósiles, que nos han permitido conocer más sobre la evolución humana, el paleoantropólogo y biólogo keniano Richard Leakey destaca asimismo por su compromiso con la gestión responsable del medioambiente en África oriental.

Junto con su equipo, descubrió unos cuatrocientos restos homininos en la región de Koobi Fora, en el norte de Kenia. Así, este yacimiento se cuenta entre los más ricos y variados del mundo. El hallazgo en 1984 del niño de Turkana, cuyo esqueleto es uno de los más completos jamás reconstruidos, fue crucial. En 1989, el gobierno nombró a Richard Leakey director del Departamento de Conservación y Gestión de la Naturaleza, con el objetivo de combatir la caza furtiva de elefantes y de limitar su impacto en la fauna de Kenia. «Proteger la fauna de Kenia es una necesidad tanto medioambiental como cultural», afirmaba el paleoantropólogo en una publicidad de Rolex en 1991.

ERLING KAGGE

Explorador polar
Antes de cumplir 32 años, el aventurero noruego Erling Kagge había surcado el Atlántico dos veces en solitario, había navegado hacia la Antártida y de regreso, se había convertido en uno de los dos primeros hombres en viajar al Polo Norte (con Børge Ousland) sin ayuda del exterior, había alcanzado el Polo Sur solo y sin asistencia (también por primera vez) y había escalado el Monte Everest.

Se convirtió en la primera persona de la historia en alcanzar los «Tres Extremos» —los dos polos y la cima más alta. En el fondo de su Explorer II figuran las inscripciones: «North Pole 1990, South Pole 1992-1993, Mt Everest 1994».

ALAIN HUBERT

El explorador polar belga y Testimonial Rolex, Alain Hubert, ha participado desde 1983 en varias expediciones destacables —alpinas y polares— al Polo Norte y al Polo Sur, muchas de ellas como guía.

En 2002, Hubert creó la Fundación Polar Internacional para apoyar la ciencia polar como herramienta clave para entender el cambio climático. Durante el Año Polar Internacional 2007-2008, la fundación logra recaudar fondos suficientes para la construcción de una nueva estación de investigación internacional en la Antártida, diseñada para funcionar de manera autónoma mediante energías renovables. Su expedición Arctic Arc sería el desafío de toda una vida: un extenuante recorrido desde Siberia a Groenlandia por el Polo Norte, con la finalidad de estudiar los efectos del cambio climático. Hubert nunca sale de casa sin un teléfono satelital, un mapa y su fiel Rolex Explorer II.

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