MISSION BLUE

UN «WHALE CAFE» EN LAS AZORES

A través de la iniciativa Perpetual Planet, Rolex apoya a la iniciativa sin ánimo de lucro sobre conservación de los océanos, Mission Blue, en su objetivo por crear una red mundial de Hope Spots (lugares de esperanza); zonas que merecen protección ya que son el hogar de ecosistemas marinos vitales.
LAS AZORES

UNA EXUBERANTE VISTA MARINA DEL ARCHIPIÉLAGO

Las Azores definen la palabra «remoto». Considerada la zona más occidental de Europa, esta región autónoma de Portugal en medio del Atlántico Norte fue descubierta por primera vez por los navegantes portugueses en el siglo XV, e incluso recibió una visita inesperada de Cristóbal Colón, debido a una violenta tormenta, en su viaje de vuelta de América.

Compuesto por nueve islas principales, el archipiélago de las Azores es vecino de la dorsal mesoatlántica, una serie de volcanes que constituyen la mayor característica del fondo marino del Atlántico. Sin embargo, el archipiélago es especial por otros aspectos además de por su ubicación extrema y los relatos de marineros. El conjunto único de características oceanográficas de la zona ha dado lugar a un ecosistema muy diverso que Mission Blue intenta proteger a través de la creación de un Hope Spot, una zona que merece una protección legal marina completa.

Para el programa es fundamental que la gente local se empodere para impulsar el cambio creando una oleada de apoyo comunitario a la conservación de los océanos.

LAS AZORES

UNA PARADA TÉCNICA EN EL OCÉANO

Las Azores proporcionan nada menos que un «Cafe» (zona de observación y alimentación) en el Atlántico Norte para los animales migratorios. Las Azores están llenas de cetáceos, como las ballenas, que encuentran zonas de abundante alimento en los montes submarinos ocultos, tachonados de frondosos jardines de esponjas y arrecifes coralinos de agua fría. También gozan de un toque de aguas más cálidas proporcionadas por el giro del Atlántico Norte (una corriente circular oceánica) a través de la rama sureste de la corriente del Golfo. Aquí, el océano está dividido en cuencas profundas orientales y occidentales que albergan ecosistemas de ventilación hidrotermal. Además, se piensa que los montes submarinos pueden actuar como «peldaños» al conectar a la fauna del mediterráneo con la del Atlántico Norte.

Pero este sistema de aguas profundas está bajo presión debido a actividades humanas como la pesca, la construcción costera, los transportes marítimos y la agricultura, así como los compuestos contaminantes, el ruido subacuático y los deshechos marinos. Al apoyar a la población local y al Gobierno regional, Mission Blue espera ayudar a aliviar el deterioro causado al medio ambiente.

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UN IMÁN PARA LA VIDA

Sylvia Earle, legendaria exploradora marina y fundadora de Mission Blue, se refiere a las Azores como un «imán» para la vida. «Es realmente un lugar mágico. Presentar las Azores como un Hope Spot es lógico, pregúntales a las ballenas. Ellas saben lo especial que es este lugar. Este solía ser un lugar donde se mataba a las ballenas y ahora la gente vive del respeto hacia ellas y de que vengan a visitarlas como conciudadanas del planeta».

Presentar las Azores como un Hope Spot es lógico, pregúntales a las ballenas.Sylvia Earle

Los azoreños entienden el valor de un medio marino saludable. Algunos ya han convertido el ecoturismo en un modo de vida, animando a la gente a ir a ver a las ballenas o a bucear para experimentar un jacuzzi submarino gracias a las burbujas calientes que escapan de los respiraderos hidrotérmicos.

Hay muchas cosas que ver. Existen unas 25 especies de cetáceos (ballenas, marsopas, delfines), cuatro tortugas marinas, 560 especies de peces, más de 400 especies de algas y unos cuantos miles de invertebrados, así como especies endémicas como el paíño de Monteiro, el arrecife coralino de agua fría y el lábrido azul. Y esos son solo los que han sido incluidos en un inventario.

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UNA MAYOR ZONA DE PROTECCIÓN

El Gobierno regional siempre se ha preocupado por la conservación de sus recursos marinos, imponiendo cuotas de pesca y reglamentos de licencia. Incluso llegó a cerrar una zona de pesca tradicional, el monte submarino Cóndor, a las lonjas de pescado tras colaborar con científicos, pescadores locales y operadores turísticos.

En los años 1980, el gobierno empezó a crear pequeñas y dispersas áreas marinas protegidas (MPAs, por sus siglas en inglés) y, en 2019, fue más allá. En colaboración con la Oceano Azul Foundation y el Waitt Institute, anunció el programa Blue Azores, con el objetivo de crear una red de MPAs protegidas por completo cubriendo un 15 % del mar de las Azores. Para conseguirlo, están desarrollando enfoques y estudios innovadores, contribuyen a la gestión de la pesca sostenible, apoyan los procesos científicos e implementan un programa de «alfabetización azul» para las escuelas, entre otras actividades.

Cada Hope Spot tiene un defensor que representa la zona y está envuelto en el trabajo que implica. Christopher Pham, el defensor de las Azores, es un investigador adjunto en el centro de investigación Okeanos de la Universidad de las Azores, especializado en los ecosistemas de aguas profundas y la contaminación por plásticos. Está muy comprometido con este extraordinario lugar. «Las Azores ofrecen un conjunto único de características», afirma. «Este es un lugar muy importante para muchos animales migratorios. Es una parada técnica para los grandes cetáceos».

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SALVAR LOS OCÉANOS: UN «HOPE SPOT» CADA VEZ

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Presentada en 2009, el objetivo de Mission Blue es crear una red mundial de Hope Spots: zonas de los océanos ecológicamente importantes consideradas vitales para preservar las especies, o lugares donde las comunidades dependen de un ambiente marino saludable para sobrevivir. Hasta ahora, Mission Blue ha creado más de 130 Hope Spots por todo el mundo. La clave del programa es el empoderamiento de la población local para lograr cambios.

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