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Cómo la tecnología de la NASA puede ayudar a salvar al tiburón ballena

(CNN) – Miles de personas de todo el mundo están echando una mano para ayudar a salvar el pez más grande del mundo.

Al tomar fotografías de los tiburones ballena, estos «ciudadanos científicos» están proporcionando información crucial a los investigadores sobre los focos de adaptación y las rutas migratorias de la población de los tiburones gigantes.

Por Hazel Pfeifer
Fecha de publicación: febrero de 2021Tiempo de lectura: 2 min 43 s

Los tiburones ballena están en peligro de extinción, con unas estimaciones que sugieren que las poblaciones se han desplomado mundialmente más de un 50 % en los últimos 75 años. Aunque son especies protegidas en muchos países, la industria pesquera continúa matándolos —los capturan deliberadamente por sus aletas (la sopa de aleta de tiburón es una exquisitez en partes de Asia) y como captura incidental, en particular en zonas de pesca del atún donde los tiburones ballena y los atunes nadan juntos. Los tiburones ballena están también amenazados por la perforación petrolera y de gas, las colisiones de las embarcaciones y el cambio climático.

Para ayudar a la protección de la especie, el biólogo marino australiano Brad Norman cofundó The Wildbook for Whale Sharks, una base de datos de identificación mediante fotografía que lanzó en línea en 2003. A nivel mundial, ciudadanos, científicos y operadores turísticos del tiburón ballena contribuyen al sistema, que utiliza tecnología de la NASA para cartografiar sus ubicaciones y rastrear sus movimientos, con fotografías de tiburones ballena. Hoy, la base de datos contiene más de 70 000 entregas procedentes de más de 50 países, convirtiéndola en uno de los proyectos de conservación colaborativo más grande del mundo.

Aventuras con un pez gigante

A pesar de su imponente tamaño (los tiburones ballena pueden llegar a medir hasta 20 metros de largo), estos nobles gigantes no suponen un peligro para los nadadores. Estos tiburones, que se alimentan de plancton y de organismos marinos diminutos, surcan los mares sin prisa a un máximo de tres millas por hora, lo que permite a los buceadores con snorkel y submarinistas acercase.

Norman lleva más de 25 años estudiando a estas carismáticas criaturas. Nadó por primera vez con un tiburón ballena en las aguas cristalinas del arrecife Ningaloo, en el litoral norte de Australia occidental. «Fue una de las experiencias más increíbles que he vivido», recuerda. «Nunca lo olvidaré».

Este tiburón ballena, apodado Stumpy por su cola deforme, fue la primera entrada en una biblioteca de identificación mediante fotografía que Norman creó en 1995. La biblioteca, dirigida más tarde por ECOCEAN, la organización de conservación de Norman, se convirtió en los cimientos de The Wildbook for Whale Sharks.

Según Norman, es relativamente fácil seguirle el ritmo a Stumpy ya que es un nadador lento. «Lo veo casi todos los años y… Pienso “buenas, amigo, ¿qué tal?”». Desde ese primer encuentro, Norman ha nadado con tiburones ballena en miles de ocasiones, y aun así asegura que lo disfruta cada vez.

Por qué la tecnología de la NASA funciona para los tiburones ballena

Las imágenes que se envían a The Wildbook for Whale Sharks son analizadas por un algoritmo que escanea las manchas y las líneas de la piel del animal, que son tan únicas e irrepetibles como nuestras huellas dactilares, afirma Norman. El algoritmo identifica al tiburón al buscar en la base de datos un patrón a juego.

El algoritmo, adaptación de la tecnología que se desarrolló en primer lugar para el programa del telescopio espacial Hubble de la NASA, funciona para los tiburones ballena porque las marcas de su piel forman patrones similares a las constelaciones en el cielo.

Norman declara que, en conjunto, los datos de las ubicaciones y las rutas migratorias del tiburón ballena conforman las decisiones sobre las estrategias de gestión para la protección del hábitat. «Solo puedo estar en un lugar al mismo tiempo», dice. «Es muy importante que el público nos ayude con nuestro proyecto».

¿Nadar con tiburones les serviría?

Norman dice que «animaría a nadar con un tiburón ballena a todo el que tenga la oportunidad de hacerlo».

Pero la presencia de más barcos, buceadores de snorkel y submarinistas en las zonas del tiburón ballena podría ser problemático. Norman advierte que el impacto sobre los tiburones debe reducirse al mínimo.

En Australia occidental, los operadores turísticos del tiburón ballena tienen una reglamentación estricta, con límites en el número de personas y en embarcaciones autorizadas al mismo tiempo en el agua cerca de los animales —y un porcentaje de las ventas se destina a la gestión de la industria del tiburón ballena.

Sin embargo, en otros lugares la regulación y la aplicación son más débiles.
En las Maldivas, los tiburones ballena son una atracción popular, pero las directrices del gobierno diseñadas para proteger a los tiburones del acoso no se respetan con frecuencia. Esto puede estresar a los animales, mientras que las lesiones de las colisiones con barcos pueden repercutir en su desarrollo y su capacidad de viajar largas distancias.

En Filipinas, a los tiburones ballena se les proporciona comida habitualmente para atraerlos a sitios donde los visitantes pueden verlos fácilmente. Esto puede cambiar los patrones de buceo y el metabolismo de los tiburones, mientras que un alto nivel de cicatrices indica un aumento de colisiones con barcos. Las multitudes de la actividad del turismo y la alimentación también pueden derivar en la degradación de los arrefices de coral.

Pero en los lugares donde el turismo del tiburón ballena se practica de forma responsable pueden ayudar a salvar la especie. Norman tiene la esperanza de ver una mayor recolección de datos por todo el mundo, insistiendo en los déficits de información y reforzando los esfuerzos de conservación. Busca lo que él denomina «el santo grial»: encontrar el lugar donde los tiburones ballena van a aparearse. Proteger los criaderos es la «única cosa importante» necesaria para salvar la especie a largo plazo, afirma. La ayuda de miles de ciudadanos científicos le da más posibilidades de hacerlo posible.

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