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Frenar el desierto más grande del mundo

(CNN) – El desierto más grande del mundo está creciendo. En el último siglo, el desierto del Sáhara se ha expandido más de un 10 %, y ahora cubre una superficie de más de 8,6 millones de kilómetros2 y abarca 11 países del norte de África.

Por Nell Lewis; vídeo de Stefanie Blendis, CNN
Fecha de publicación: marzo de 2021Tiempo de lectura: 3 min 15 s

La región del Sahel, un cinturón semiárido que actúa como zona de amortiguación justo al sur del desierto, es la que más afectada está. El agua, que ya es escasa, se esta volviendo aún más escasa. La calidad de la tierra se está deteriorando, y la falta de vegetación está provocando una precariedad alimentaria. La ONU estima que aproximadamente 135 millones de personas que dependen de esas tierras deterioradas están en peligro.

Sin embargo, un plan ambicioso, presentado por la Unión Africana en 2007, podría ayudar a frenar las ardientes arenas y proteger a las comunidades del Sahel. En la próxima década, la Iniciativa para la Gran Muralla Verde espera restaurar 100 millones de hectáreas de tierra entre Senegal en el oeste y Yibuti en el este, creando un mosaico de árboles, vegetación, praderas y plantas de 15 kilómetros de ancho y 8000 kilómetros de largo.

La Iniciativa para la Gran Muralla Verde

Una misión para restaurar 100 millones de hectáreas de tierra deteriorada en 11 países para 2030.

Tras haber tenido que lidiar con una financiación insuficiente e impredecible, el proyecto recibió un gran impulso en enero: 14 000 millones de dólares en un nuevo financiamiento de Francia, del Banco Mundial y de otros donantes, que contribuyen a casi la mitad de los 33 mil millones de dólares que la ONU estima necesarios para alcanzar el objetivo de 2030.

Si se completa totalmente, la muralla tendrá más de tres veces la longitud de la Gran Barrera de Coral, actualmente la mayor estructura viva en la Tierra.

Brotes frescos

A nueve años de su fecha límite, aún hay mucho que hacer. Hasta ahora, 4 millones de hectáreas de tierra han sido restauradas, solo un 4 % del objetivo mundial, aunque esta cifra aumenta a casi 20 millones de hectáreas si se cuentan las áreas fuera de las zonas oficiales de la Gran Muralla Verde.

Los países han probado una variedad de medidas de conservación, como la reforestación, la agroforestería, la creación de terraplenares y la estabilización de dunas —una técnica que evita el movimiento de la arena el tiempo suficiente para dejar que la vegetación natural se establezca por sí misma. También están tomando medidas para proteger el suministro de agua, mediante la perforación de pozos y la construcción de sistemas de riego.

Etiopía es el país que más ha restaurado hasta ahora, produciendo 5,5 mil millones de plantas y plántulas, y sembrando más de 150 000 hectáreas de tierra reforestada y 700 000 hectáreas de terraplenares, que en conjunto crean una superficie cinco veces mayor que el tamaño de Londres.

«Nos ha llevado más de una década establecer los países y todas las estrategias», dice Elvis Paul Tangem, coordinador de la Iniciativa para la Gran Muralla Verde en la comisión de la Unión Africana. «Pero ahora ya hemos sentado las bases, hemos visto lo que ha funcionado y lo que no, y estamos de camino a lograr nuestros objetivos».

Entre las mayores lecciones que hemos aprendido está la importancia de la colaboración comunitaria, afirma Tangem. «Volvimos a las comunidades de primera línea y analizamos exactamente sus necesidades y los conocimientos y prácticas autóctonas que se han mantenido durante siglos», comenta.

El valor de la comunidad

Sarah Toumi, una ecologista franco-tunecina que participa en la reciente recaudación de fondos de la iniciativa, coincide en que un proyecto tan ambicioso solo será posible si los residentes locales lo apoyan plenamente.

«Es muy fácil plantar un árbol, pero no es fácil hacerlo crecer», cuenta a CNN. «Es caro en zonas áridas: hay que regarlo, cuidarlo y evitar que los animales se lo coman».

Es muy fácil plantar un árbol, pero no es fácil hacerlo crecer.Sarah Toumi

Toumi habla desde su experiencia tras fundar una organización llamada Acacias for All, cuyo objetivo es restaurar la tierra afectada por la desertificación en Túnez. La organización ha plantado más de 700 000 árboles de acacia en la región, afirma.

Para la sostenibilidad del proyecto ha sido vital incorporar a las comunidades en la iniciativa y demostrar el valor de la restauración. La organización de Toumi ayuda a enseñar a los agricultores a cosechar las hojas, los frutos y la resina de la planta para que puedan vivir de ella.

Además del objetivo de la Gran Muralla Verde de la restauración de la tierra, también tiene como objetivo crear 10 millones de empleos en zonas rurales. Hasta ahora se han creado 335 000 puestos de trabajo y el cultivo de fruta y productos forestales ha recaudado 90 millones de dólares, según la ONU.

«Se trata de crear medios de vida sostenibles para las personas... para que puedan vivir en paz en sus ecosistemas y conservar sus tradiciones y sus paisajes», comenta Toumi.

Promover la paz

A la vez que la población crece rápidamente en la región, la restauración de la tierra junto con la creación de empleos es cada vez más urgente. En todo el continente africano, más de la mitad de los 375 millones de jóvenes que entren en el mercado laboral en los próximos 15 años vivirán en zonas rurales.

Si no hay trabajo para alguien en su comunidad debido a la desertificación y a la degradación de la tierra, es probable que emigre, lo que podría desencadenar en una inestabilidad política en todo el mundo, afirma Monique Barbut, exsecretaria ejecutiva de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y enviada especial del presidente de Francia para la biodiversidad.

Al involucrar a 11 países, la iniciativa podría ayudar a unir a los líderes africanos, añade, «(devolviendo) la vida a esa región del mundo, lo que nos ayudará a estabilizar esa parte de África por razones de carácter político».

Tangem está de acuerdo, y señala «el fuerte vínculo entre la gestión de los recursos naturales y la estabilidad política en la región». Una vez completada, la Gran Muralla Verde podría ayudar a proporcionar una solución basada en la naturaleza con un impacto mundial.

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