Topher White«Oídos» electrónicos para escuchar a los bosques

Fecha de publicación: 2019icon-clockTiempo de lectura: 2min 18s
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Según la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), más de una hectárea de bosque tropical queda destruida o extremadamente degradada cada segundo que pasa, lo cual supone una amenaza para la supervivencia de muchas especies. La tala ilegal es el mayor factor de deforestación, que a su vez afecta al cambio climático. Los bosques tropicales del mundo se están reduciendo a tal velocidad que para el año 2100 podrían haber desaparecido. Por lo tanto, es urgente encontrar estrategias para evitar la tala ilegal y monitorizar la fauna de los bosques.

UbicaciónEcuador

El tecnólogo estadounidense Topher White ha encontrado una posible solución: usar teléfonos móviles para crear una red de «oídos» forestales que puedan advertir de actividades ilegales y transmitir en directo los sonidos de la fauna en zonas remotas como el Amazonas, Centroamérica y Asia.

La ONG de White, Rainforest Connection (RFCx), ha creado el hardware y el software que protegen eficaz y económicamente los bosques del mundo de la explotación forestal ilegal y la caza furtiva. RFCx ha instalado su tecnología en 9 países, 5 continentes y protege cerca de 3000 kilómetros cuadrados de bosque.

Su red de teléfonos móviles reconvertidos alerta inmediatamente a los miembros conectados cuando se detecta una actividad ilícita, e informa de la localización y el tipo de esa actividad. «Nos asociamos con tribus locales, ONG, agencias gubernamentales y grupos comunitarios a los que enviamos avisos para que puedan presentarse en el lugar y detener la actividad ilegal en tiempo real y sobre el terreno», explica White.

Los teléfonos, que utilizan cargadores solares especialmente diseñados, pueden situarse en zonas forestales vulnerables (como las que se encuentran cerca de carreteras y caminos) para formar una red de dispositivos de escucha que actúan como «guardianes del bosque» («Forest Guardians»). Las transmisiones de estos guardianes se suben a la nube en tiempo real. A continuación, el audio es analizado por modelos de inteligencia artificial que envían un aviso a los guardabosques en el terreno si se detectan actividades inhabituales, como el uso de motosierras y vehículos.

Pueden escuchar cualquier sonido y nosotros identificamos, mediante la inteligencia artificial, el sonido de las motosierras, o simplemente cualquier especie.

Topher White

Esta misma tecnología también se utiliza para monitorizar los sonidos de especies raras o especialmente importantes de aves y animales. De esta manera, los científicos pueden estudiar la salud de las poblaciones de una zona determinada y mejorar las labores de conservación. Los sonidos se transmiten en directo y pasan a formar parte de una amplísima biblioteca digital de datos acústicos sin procesar al alcance de los científicos. «Incluso podríamos detectar la presencia de animales que ni siquiera emiten sonidos. Los jaguares no siempre vocalizan, pero las aves y otros animales que están a su alrededor sí lo hacen», dice White.

«Uno de los aspectos más asombrosos es que estamos usando tecnología antigua, cosas que ya no le interesan a nadie, para hacer ciencia y conservación de vanguardia en todo el planeta», afirma. «Podemos recuperar un teléfono móvil viejo, de esos que todo el mundo tira, y colocarlo en lo alto de los árboles de los bosques tropicales. Ese móvil escucha todos los sonidos y, gracias a la inteligencia artificial, nosotros podemos distinguir el ruido de motosierras, camiones de tala, máquinas de construcción de carreteras o incluso las voces de especies de aves o animales en peligro de extinción».

Tal como señala White, la deforestación está escalando de forma desenfrenada en todo el mundo. Y, debido a la liberación de carbono del suelo, es uno de los mayores culpables del cambio climático. El principal obstáculo para controlar la deforestación ha sido la falta de vigilancia en zonas forestales muy remotas y la incapacidad para alertar a tiempo a las comunidades o instituciones de cumplimiento de la ley.

White ha probado exhaustivamente su tecnología Forest Guardian con comunidades locales en Brasil, Costa Rica, Ecuador, Rumanía, Sudáfrica, Belice, Filipinas, la isla indonesia de Sumatra y Perú. «Un elemento muy importante de lo que hacemos es el trabajo con las poblaciones locales, que son las que protegen estas zonas y pueden jugar un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático», añade.

«La tecnología Rainforest Connection ha superado su fase de prueba de concepto y se ha expandido con más de 60 nuevas ideas en proyecto. RFCx espera tener un impacto en 6000 kilómetros cuadrados de ecosistemas amenazados y producir audio con un valor de 450 años en los próximos 24 meses. Se espera que se triplique el impacto en la conservación y la investigación. La cantidad de tierra protegida equivaldrá a quitar 6 millones de coches de la carretera, 400 millones de árboles protegidos y 30 millones de toneladas de CO2 almacenado».

La idea para que Rainforest Connection siga adelante es pasar de solo luchar contra la explotación forestal ilegal y la caza furtiva a habilitar una protección impactante de todos los ecosistemas, tanto forestales como marinos. La plataforma RFCx hará uso de datos compartidos para permitir análisis más sofisticados y capacidades de aprendizaje automático, que conecta la investigación y la conservación a través de la monitorización de ecosistemas. RFCx aspira a ser la herramienta que usen las organizaciones de conservación, las fundaciones y los donantes para medir el impacto de las iniciativas de conservación.

  • 9

    Países

  • 5

    Continentes

  • Casi 3000 km2

    de bosque protegidos

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