Crystal Pite y Khoudia TouréUna transformación paso a paso

Fecha de publicación: enero de 2020icon-clockTiempo de lectura: 3min 53s
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Para la bailarina urbana de hip-hop, la senegalesa Khoudia Touré, su mentoría con la superestrella de danza contemporánea, la coreógrafa canadiense Crystal Pite, la impulsó a crecer como bailarina, coreógrafa y persona.

por Sarah Crompton Enero de 2020
  • Crystal Pite
  • Khoudia Touré

«Si tuviese que resumir los dos últimos años en una palabra, sería “transformación”», dice Khoudia Touré, con la más amplia de las sonrisas. «Siento que tuve que crecer de manera drástica, tanto como bailarina, coreógrafa y persona. Puedo expresar más en mi danza, tener más herramientas, pero también menos obstáculos. Además, como persona, he aprendido a confiar más en mí misma. Así que, efectivamente, todo ha cambiado mucho».

Touré, senegalesa de 32 años que participa en su país en la compañía de danza colectiva La Mer Noire, habla de su periodo en la Iniciativa Artística Rolex para Mentores y Discípulos, donde su mentora ha sido la coreógrafa canadiense Crystal Pite. Las dos mujeres se han convertido en mejores amigas; Touré ha presenciado el trabajo de Pite en Vancouver, su ciudad natal, donde la mentora dirige su propia compañía, Kidd Pivot, y alrededor del mundo en diferentes compañías como la Nederlands Dans Theater, el Ballet Real de Londres y el Ballet de Zúrich.

«Me gusta que haya estado tanto por aquí», dice Pite. «Me ha visto en todas las diferentes fases de lo que hago, al principio, a la mitad y al final del proceso creativo, tanto con mi propia compañía como con compañías externas. Ha sido increíble porque he podido tener todas estas conversaciones con ella con el paso del tiempo. A veces hay pequeños ratos perdidos, otras veces cenamos juntas. Ha estado en mi casa, ha conocido a toda mi familia. Hemos estado muy unidas».

A lo largo de su carrera, Pite ha contado con la ayuda de mentores informales, como su primera profesora de danza que le cedió las llaves del estudio y le dio permiso para realizar los bailes que quisiese. Después, contó con la ayuda de William Forsythe, que comprendió que la mujer que bailaba en el Ballet de Fráncfort estaba interesada en algo más que la actuación. En su propia carrera, su mentoría se basa más en el ejemplo que en la enseñanza per se.

«No quiero decirle a Touré cómo tiene que hacer las cosas», explica. «Ya lo está haciendo y ya ha aprendido mucho. Prefiero compartir con ella cómo abordaría un problema u oportunidad particular. Depende de ella aprovechar ese consejo y llevarlo a cabo si le puede ayudar. Básicamente, se trata de animarla».

Todas las horas que he pasado dialogando con Crystal son horas que me guían increíblemente en mi desarrollo personal. Una hora de mentoría es como diez años de vida.

Khoudia Touré, discípula en danza de 2018-2019

Nos reunimos en París, donde Pite le da los últimos retoques a Body and Soul, una nueva obra de larga duración para 40 bailarines en el Ballet de la Ópera de París. Conforme la observo en el estudio de danza, esta tranquila y humilde mujer se pone sin esfuerzo a cargo de un enorme grupo de bailarines delante de ella. Observar esto ha sido inspirador para Touré. «Ver a alguien de su nivel me inspira a dar lo mejor de mí misma», afirma la discípula. «Tiene una fuerte ética laboral que sentí que yo tenía que mejorar considerablemente. Tenía que poner de verdad mucha más dedicación y energía en lo que estaba haciendo».

Pite acepta el cumplido, pero se lo devuelve a Touré. «Creo que es una líder natural», afirma. «Muy clara, precisa y prudente. Una de las razones por las que quise trabajar con Touré fue porque vi fuertes cualidades de liderazgo en ella. No sé cómo será para ella verme trabajar con cada tamaño de grupo, pero estoy segura de que el liderazgo es una parte significativa de lo que hacemos como coreógrafas».

En lo que sí siente que ha ayudado activamente para ampliar los conocimientos de Touré es al haberle dado acceso a la magia del propio teatro. «Trabajar en el arte teatral, la integración de la luz, el sonido, el escenario y el diseño de vestuario. Todos estos aspectos del trabajo son parte de lo que podemos hacer. Touré no ha tenido muchas oportunidades de ampliar su formación, así que pensé que eso era algo con lo que la podía ayudar, sobre todo porque muchas de estas cosas se pueden traducir a cualquier escala».

Para Touré, el proceso completo ha sido parte de lo que ella deseaba: un reto para llevar su propia coreografía a una nueva dimensión. «Quería estar perdida», comentó curiosamente. «Quería lanzarme a algunas áreas en las que no tuviese ni idea de dónde me metía, en las que estaba dispuesta a recibir cosas nuevas. No quería enfrentarme a algo sencillo, sino a algo difícil para tener obstáculos que superar». El contraste entre los grandes teatros del oeste donde ha visto trabajar a Pite y las bastante más limitadas estructuras disponibles en Senegal ha sido uno de los retos a los que se ha enfrentado; su intención ahora es utilizar todo lo que ha aprendido durante la mentoría y compartirlo con coreógrafos con los que trabaja en Dakar.

«He crecido con la idea de que hay unos valores en nuestro país y de que podría compartir mi oportunidad con otros», explica. «Al conseguir esta extraordinaria oportunidad, no la veo para mí misma, sino que me veo como un medio, un puente que crea canales entre ambas culturas. Estoy rodeada de muchos jóvenes talentos, y cada vez que tengo ocasión de aportar eso y compartir lo que he aprendido con ellos, esa es la prioridad principal. De este modo, el programa de Rolex no solo beneficia a una persona, sino que los efectos en torno a él son mucho mayores».

Un ejemplo práctico de esto ocurrió en París, donde Touré estuvo trabajando en una nueva pieza que se mostrará en el Fin de Semana de las Artes Rolex. Este evento celebra el ciclo actual de la Iniciativa Artística Rolex en Ciudad del Cabo en febrero de 2020 con Pierre-Claver Belleka, un bailarín liberiano que es uno de los coreógrafos que colaboran en La Mer Noire. Él también ha participado en la trayectoria de estos últimos dos años; se forjó un gran vínculo entre Touré y sus bailarines y la propia compañía de Pite, Kidd Pivot. «Me encanta la forma en la que Touré ha aprovechado sus conocimientos y su maestría y ha conectado con ellos de bailarín a bailarín», comenta Pite. «Creo que ha aprendido mucho del intercambio que han tenido. Ha sido increíble: es como un grupo de personas a las que estoy conectada y a las que ella también lo está ahora. Estoy segura de que perdurará».

Para Pite también ha sido enriquecedora la relación con Touré. «Tiene una maravillosa y sólida confianza y tiene la necesidad de bailar, coreografiar, expresar y conectar. Está dispuesta a escuchar y eso le va a servir a la perfección como creadora. Creo que es algo en lo que me gustaría trabajar en mi propia formación. Siempre siento que estoy bajo mucha presión y tengo tan poco tiempo que tengo que trabajar duro. Me encanta la serenidad de Khoudia y cómo se siente en el mundo. Me gustaría aprender a moverme así por la vida. Es extraordinario».

Touré ha escrito un diario para registrar el progreso de estos transformadores dos años, y reconoce que todas las formas en las que este progreso le ha cambiado seguirán resonando en los próximos años. «Su efecto se divide en dos partes», afirma pensativa. «Sin duda, siento que está toda la información, conocimiento, técnicas y habilidades que se han transmitido de formas directas o indirectas para ser una bailarina. Pero la segunda parte es el momento en el que esta información se enfrenta a mi información y de este choque se crea algo nuevo».

«Mi cultura y la de Crystal se cruzan. ¿Qué se puede crear a partir de esa unión? Eso también es muy importante para mí».

Sarah Crompton es una de las escritoras y presentadoras más respetadas de Gran Bretaña que comenta todos los aspectos de la cultura y de las artes. Su trabajo está presente en The Guardian, The Sunday Times y The Observer entre otros.

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