Alfonso Cuarón y Chaitanya TamhaneLOS ILUSIONISTAS

Fecha de publicación: 2018clockTiempo de lectura: 2m40s
scroll-down

La última película del director mexicano Alfonso Cuarón está rodeada de misterio, aunque él está dispuesto a compartir sus secretos con su discípulo Chaitanya Tamhane.

por Nick James Enero de 2018
  • Alfonso Cuarón
  • Chaitanya Tamhane

En algún lugar del centro de México, una mansión ha sido transformada en una especie de estudio para la película Roma del director Alfonso Cuarón, un proyecto mantenido en secreto. Todo lo que Cuarón confesará a cualquiera es que la historia se ambienta en los años 70 y relata un año en la vida de una familia de clase media con «muchos elementos y experiencias de mi infancia».

Cuarón es un prestigioso director, conocido por importantes y excepcionales películas, como Gravity, Hijos de los hombres y Harry Potter y el Prisionero de Azkaban Sin embargo, para Roma, volvió a su país de origen, donde su estratosférica carrera despegó en 2001 con la fresca y naturalista película de carretera Y Tu Mamá También, en la que dos jóvenes persiguen a una mujer más madura con la que siempre habían soñado. La película fue esencial para que el cine mexicano se hiciera un hueco en la escena internacional.

La extensa casa colonial donde Cuarón ha realizado su nueva película tiene muchas características encantadoras. Hay una gran escalera doble en la entrada y unos escalones más tenebrosos sin pasamanos que conducen a un área de almacenamiento. Sin embargo, la mayor parte de la acción se desarrolla en los pisos superiores. Aquí encontrarás al director con aspecto de profesor —él mismo podría haber participado en Harry Potter— rodando en una sala lateral, concentrándose en la escena con una intensidad similar a la del láser. Observando en un segundo plano se encuentra una joven figura.

Ese hombre es el director indio Chaitanya Tamhane, el discípulo Rolex de Cuarón, cuya mirada cautelosa desprende sabiduría a pesar de su juventud. Solo es autor de un documental, un cortometraje y un largometraje, pero este último es fantástico. Court narra la historia tragicómica del juicio de un arruinado cantante indio de música folk acusado dentro del sistema judicial bizantino de la India por haber incitado a un fan al suicidio. Cosechó un gran éxito en los festivales de cine internacionales

«La primera vez que vi Court», comenta Cuarón, «aprecié el trabajo de alguien que entiende el lenguaje cinematográfico, y no solo a nivel técnico». Su enfoque alejado de la compleja acción del tribunal hizo que esta película fuera muy original.

«Conozco las inseguridades ante una primera película», añade Cuarón. «Estoy seguro de que Chaitanya deseaba rodar planos más cercanos y realizar una cobertura de escenas normal, pero mantuvo su enfoque. Ese es el momento en el que realmente consigues que el lenguaje prospere. No es el típico fondo cinematográfico, lo cual detesto».

Tamhane da vueltas por el plató con la sonrisa serena del gato que se comió el canario, pero sin arrogancia.

Sabe que tiene una gran oportunidad y lo necesario que es asimilar toda la información que pueda mediante la observación y la formulación de preguntas prudentes. Verá que todo el equipo le admira y está deseando debatir con él. Confiesa estar bastante asombrado al ver la película Roma montada.

«El enfoque que tiene Alfonso del cine proviene de una estética visual muy refinada que es bastante desconocida para mí», declara. «Estoy encantado de estar expuesto a alguien con estándares tan altos y sofisticados en creación de imágenes. El tipo de películas con las que me crie no estaban necesariamente bien iluminadas ni tenían un gran sentido estético, por lo que es algo que tengo que trabajar seriamente. El primer paso es estar sensibilizado con ello. Posteriormente, asimilarlo y, por último, llevarlo a cabo en tu propia obra. Por ejemplo, si no me gustase una localización, visitaría otras 10 para encontrar la que encaje con el guion. Alfonso puede analizar una localización y pensar en 14 cambios para configurarla de forma que resulte sorprendente. En una de las localizaciones que visitamos, habían mojado toda la carretera y tan solo colocaron un espantapájaros en el fondo. Para mí, aquello fue increíble porque no hubiera sido mi primera reacción».

Al ver al mentor y al discípulo juntos hablando sobre las películas de otras personas mientras caminan por el patio, más allá de la pista de baile preparada para una escena, pero también utilizada para una fiesta improvisada en el plató por el cumpleaños de Cuarón, su compañerismo es evidente por las constantes bromas sobre sus nacionalidades.

Absolutamente nadie del equipo ha leído el guion, yo tengo la única copia.

Cuarón se deleitó con la demostración de uno de los talentos de Tamhane en su fiesta de cumpleaños: un truco de magia con cartas y un rotulador que dejó al mentor asombrado. «No es magia propiamente dicha, es ilusionismo», afirma Cuarón. «Cuando llegó, le pregunté sobre su próxima película, acerca de la música clásica india. Empezamos a hablar sobre la vieja escuela de magia que provenía de la India y le dije “Haz una demostración”, y lo hizo. Pensé, “Guau, ha sido genial”. Después, le dije “¿Puedes hacer algo más?”, y lo que hizo fue aún más impresionante. Reímos a carcajadas, no quería volver al plató».

Como se puede suponer, este tipo de espectáculo no se suele realizar en el plató, aunque Tamhana está convencido de que existe un vínculo directo y más importante entre su ilusionismo y el cine. «Todo el arte es magia», comenta, y las películas surgen indudablemente de la magia, aunque no de manera esotérica. Por ejemplo, un actor es una ilusión que estás creando. ¿Creerá la gente en este personaje? Si el casting es bueno, el 50 % de la batalla está ganada. Tiene que ver con lo que puedes hacer sentir al público, algo que no está en la pantalla. Ese aspecto psicológico de la magia que se desarrolla en la mente del público es el cine».

En Roma, Cuarón lleva a cabo su propio tipo de magia con un enfoque clandestino, asegurándose de que el menor número posible de personas sepa de qué trata la historia. Es difícil para una persona tan locuaz por naturaleza no hablar abiertamente sobre su proyecto. Cuando habla, da rodeos en su discurso y sientes que está casi a punto de explotar. Ese secretismo dio lugar a una mejora significativa de la relación entre el mentor y el discípulo.

«Absolutamente nadie del equipo ha leído el guion», afirma Cuarón. «Yo tengo la única copia. Sinceramente, estoy trabajando con un gran número personas que se esfuerzan mucho, pero están un poco confundidas. Para mí, la mentoría no es lo mismo que un vínculo profesor-discípulo —debería ser horizontal. Para que Chaitanya entendiese lo que estaba tratando de hacer tuve que mostrarle mi obra. Por eso, le dije que esta colaboración sería mucho más productiva si leyese el guion. Evidentemente, fue un detalle basado en nuestra relación, ya que ni los responsables de vestuario ni el productor ejecutivo tenían el guion. Ahora él es para mí como un espejo en el plató».

La confianza que Cuarón ha depositado en su discípulo parece destinada a dar sus frutos. Pero Tamhane no tiene prisa. Se encuentra totalmente cautivado por su próximo argumento, la música clásica india. «Cada vez que llevo a cabo un proyecto que requiere mucha investigación, me siento como una nueva persona», comenta.

«Mis creencias actuales han dado un cambio radical; es casi como un proceso de nacimiento, vida y muerte, y posterior reencarnación durante ese proyecto. No tengo ninguna explicación lógica sobre por qué me interesé por la música clásica india. Es un insecto que salió de la nada y me picó», añade.

«Uno de los aspectos que me cautivó es este elemento de secretismo, de creación de mitos, de historias conectadas con este mundo y con personajes muy excéntricos. Ese fue mi punto de partida en este tipo de música. Así como la idea tentadora de tener que dedicarme toda la vida a una forma artística tan difícil de dominar».

Una devoción similar une a Cuarón y Tamhana, al considerar su forma artística como la única manera para ellos de existir. «Es el medio en el que pienso de forma natural», afirma Tamhane. «No puedo vivir sin dedicarme a esto».

Pero Cuarón tiene una advertencia para su joven amigo.

La pura determinación, pasión y atención con la que superó los problemas diariamente fue estimulante y reveladora.

«Espero que Chaitanya aprenda todo lo que sea productivo para él», comenta, «pero lo que también importa es lo que he aprendido de él. Muchos maestros cuentan estas fábulas acerca de gente con talento que no es capaz de seguir el pulso de la historia. Tienes que entender lo que pasa a tu alrededor y el efecto que tiene en el cine. No estoy diciendo, “Vale, ahora todo el mundo debería empezar a hacer películas Marvel”. No se trata de eso».

Afirma que la mentoría también tiene «un lado muy egoísta. Si ves Roma, te darás cuenta de que tiene una cierta similitud con Court; era algo que ya estaba buscando. Cuando vi la película de Chaitanya, simplemente me dio más seguridad. Este chico fue a por ello y yo haré lo mismo».

Para Tamhane, la experiencia de estar en el plató de Roma le aportó una perspectiva que consolidó totalmente su carrera. «La pura determinación, pasión y atención con la que [Cuarón] superó los problemas diariamente fue estimulante y reveladora. Aprendí que independientemente del éxito que hayas tenido antes, o de cuántos recursos tengas a tu disposición, las cosas nunca son fáciles. Lo único que cambia es la naturaleza y la escala de los problemas. Lo que en última instancia te mantendrá a flote será tu amor por lo que haces y tu fe en tu visión».

Nick James es el editor de la revista Sight & Sound del Instituto de Cine Británico.

Programa

Mentor y Discípulo Rolex

Descubrir

Compartir esta página