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Descubrir nuevas especies en la Patagonia chilena

Las profundidades salvajes: descubrir nuevas especies en la Patagonia chilena antes de su extinción
(CNN) — Un refugio biológico se encuentra en la franja del Pacífico de Chile. A lo largo de la costa patagónica, rodeados de majestuosas montañas nevadas, los corales viven entre los fiordos más profundos del mundo. Allí se están descubriendo nuevas especies, pero todavía quedan zonas a la espera de ser documentadas. Pero hay problemas en el paraíso, incluso cuando se revelan los secretos de los arrecifes.

Vídeo de Stefanie Blendis, historia de Thomas Page
Fecha de publicación: julio de 2020icon-clockTiempo de lectura: 2min 43s

La bióloga germanochilena Vreni Häussermann llegó a la Patagonia chilena a finales de los años noventa para explorar lo que ella llama «una de las últimas tierras salvajes de la Tierra».

Häussermann estudiaba en la Universidad de Múnich cuando un programa de intercambio le dio la oportunidad de estudiar un año en la ciudad de Concepción, en Chile central.
Para su tesis, emprendió un viaje de seis meses por el extenso litoral del país con su compañero de investigación Günter Försterra, que ahora es su marido.
A menudo buceaban a lo largo del camino, y Häussermann se vio intrigada por las posibilidades de la Patagonia. «Era la región más hermosa y la menos conocida», recuerda.

Los fiordos aislados se crearon cuando el Pacífico inundó los profundos valles que una vez esculpieron los glaciares. El litoral de la región tiene unos 80 000 kilómetros de longitud, dos veces la circunferencia de la Tierra. Es el trabajo de toda una vida y un trabajo de por vida. Afortunadamente, ella y Försterra han tenido una base permanente desde 2003 en el Centro Científico de Huinay en el Fiordo Comau, desde el cual realizan sus estudios.

Juntos han descubierto más de 100 especies nuevas de vida marina, incluyendo numerosos corales y anémonas. Pero explican que el ecosistema ha cambiado totalmente desde que empezaron.
Häussermann dice que han sido testigos de un rápido crecimiento en el número de piscifactorías de salmón que hay en funcionamiento en los fiordos. Los excrementos de los peces y los restos de comida sin consumir de las piscifactorías actúan como fertilizante, según Försterra, «cambiando drásticamente el ambiente nutritivo en el agua».
«Obtienes la proliferación de algas», explica Försterra, «obtienes una disminución del oxígeno en el agua». Försterra comenta que esto puede tener un impacto drástico, al cambiar cadenas alimentarias enteras.
«Por un lado tenemos las piscifactorías de salmón, la pesca, el marisqueo, pero también el cambio climático», comenta Häussermann. Los desprendimientos de las montañas escarpadas cubiertas de bosques templados también tienen un efecto, añade, y también lo tiene la actividad volcánica, que causa las emisiones de metano y azufre de las grietas subacuáticas.
«Todo esto se superpone», explica Häussermann. «Es difícil examinar el motivo de cada cambio, pero sin duda estamos viendo cambios drásticos en la biodiversidad».
«Estos cambios», añade, «son definitivamente muy rápidos para ser naturales».

Chile es el segundo productor de salmón más grande del mundo, con exportaciones valoradas en alrededor de 5 mil millones de dólares en 2018.
Esteban Ramírez es director general de investigación de Salmón Chile, una asociación de productores y proveedores. Explica a la CNN en un correo electrónico que los excrementos y los restos de comida sin consumir de las piscifactorías de salmón son una fuente potencial de nutrientes en el agua, pero argumenta que en la mayoría de los casos el aumento de nutrientes se ubica alrededor de las piscifactorías.
Añade que la industria cumple con estrictas legislaciones medioambientales y ha implementado tecnologías para mitigar cualquier impacto negativo. Ramírez explica que cualquier impacto en la biodiversidad es «multifactorial», citando «el cambio climático, la contaminación y otros factores antrópicos».
«Trabajamos continuamente en la prevención, la innovación y la investigación para reducir cualquier impacto medioambiental», comenta.

El trabajo de Häussermann y Försterra se ha convertido en un trabajo de taxonomía —el descubrimiento y la clasificación de las especies— a contrarreloj. «(La taxonomía es) un problema general en el mundo», comenta. «Tenemos muchas, muchas especies que no han sido descritas, en comparación con las que sí, y habrá desafortunadamente muchas especies que nunca serán descritas antes de extinguirse».
«Estamos intentando hacer inventario de la región para descubrir qué vive allí, dónde vive, qué condiciones necesita para vivir, y cómo evolucionan las cosas con el cambio climático», añade Häussermann.

Bajo la superficie del agua hay una abundancia que estudiar, y algunos de los descubrimientos podrían tener un interés mundial. A medida que aumentan los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera de la Tierra, los océanos del mundo se vuelven mas ácidos. Los corales de aguas superficiales en los fiordos ya viven en condiciones tan ácidas como se predice que estarán los océanos del mundo en 2100. Podrían ofrecer potenciales conocimientos sobre cómo los corales de otros lugares podrían funcionar en el futuro.

Entre los descubrimientos superficiales hay dos nuevas anémonas, Isoparactis fionae e Isoparactis fabiani, llamadas así por los hijos, Fiona y Fabian, de Häussermann y Försterra. «Para mí, deben representar que las futuras generaciones necesitan preocuparse de verdad y necesitan aprender a que les importe el planeta», comenta Häussermann.

Para explorar las profundidades, usan un vehículo operado por control remoto (ROV, por sus siglas en inglés) que puede descender hasta 500 metros. Su gran sueño, dice Häussermann, es utilizar ROV más avanzados para llegar al fondo del canal Messier, de 1300 metros de profundidad, al sur de Comau, que sigue en gran medida inexplorado. «Sería increíble ver lo que hay allí abajo», comenta.
Häussermann y Försterra facilitan información al gobierno, que dicen que contribuirá al uso sostenible y a la protección de la Patagonia chilena. Häussermann dice que el ecosistema todavía es «poco conocido», un factor, según ella, por el cual su situación está pasando desapercibida.
A veces, cuando comparte fotografías de la flora subacuática con los chilenos, Häussermann dice que están sorprendidos por la biodiversidad que hay en sus tierras. «Esta es realmente la tragedia del océano: incluso si toda la vida allí abajo desapareciese, nadie se daría cuenta», dice. «Es muy importante llevar estas imágenes a la gente y enseñarles esa belleza».
«Solo si la gente la entiende, les podrá gustar. Y solo si les gusta, se interesarán en conservarla».


Este artículo forma parte de la serie de contenidos Call to Earth en colaboración con la CNN.

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