La formación en RolexEl valor del conocimiento

Fecha de publicación: junio de 2020icon-clockTiempo de lectura: 2m03s
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Un personal altamente cualificado es una baza indispensable para la concepción y la fabricación de relojes de calidad. Por este motivo Rolex ha hecho de la transmisión del conocimiento y de la formación una prioridad. La marca inauguró en 2018 en Ginebra su Centro de Formación, que supone la materialización de los esfuerzos que ha venido consagrando a este ámbito durante más de treinta años.

El dominio de un savoir-faire, la adquisición y el intercambio de conocimientos, así como la incesante búsqueda de la excelencia constituyen los pilares de la formación en Rolex. Así, la marca desarrolla desde hace ya varias décadas programas y vías formativas que se adaptan a las diferentes profesiones ejercidas en la empresa y a la evolución de las trayectorias profesionales. Desde la capacitación inicial hasta la formación laboral pasando por los cursos de especialización, las iniciativas emprendidas son considerables. Permiten especialmente la transmisión de un patrimonio inmaterial integrado por destrezas, prácticas y conocimientos propios de la marca que esta no deja de alimentar desde su fundación.


La inversión de Rolex en materia de formación, que trasciende los límites de la relojería, ya que todo el personal se beneficia de ella, posee un triple objetivo: garantizar el relevo, permitir el desarrollo de competencias de forma interna y perpetuar una cultura corporativa única en el sector. Ya sea en Ginebra —donde se encuentran la Sede Mundial de la marca y tres de las sedes de producción— o en Bienne —donde se fabrican los movimientos—, Rolex ofrece las mismas oportunidades de formación a todos sus empleados.

Cultura del aprendizaje

En 1984, Rolex es la primera empresa del cantón de Ginebra que contrata aprendices de relojería. Desde entonces, la marca de la corona ha formado a cientos de ellos. De diferentes edades y procedentes de diversos horizontes, los aprendices se reclutan mediante un riguroso proceso de selección que permite evaluar sus aptitudes tanto intelectuales como manuales, así como su saber estar. En la actualidad, son más de 170 los adolescentes y jóvenes que aprenden uno de los quince oficios propuestos por Rolex en la región ginebrina o en Bienne.

En 1984, Rolex es la primera empresa del cantón de Ginebra que contrata aprendices de relojería.

La formación que reciben estos futuros profesionales combina cada semana, con arreglo al marco legal que rige este tipo de enseñanza muy extendida en Suiza, períodos de prácticas en empresas y cursos teóricos en una escuela profesional pública. La importancia que esta formación denominada dual y su evolución tienen para Rolex ha llevado a la marca a implicarse de forma activa en organismos oficiales de gobierno relacionados con la materia.

La formación que reciben estos futuros profesionales combina períodos de prácticas en empresas y cursos teóricos.

Un lugar orientado hacia el futuro

Con el fin de ofrecer las mejores condiciones de formación a los jóvenes en proceso de aprendizaje y a los empleados, la marca inauguró en septiembre de 2018 el Centro de Formación Rolex. Esta institución ubicada en Ginebra concentra en un solo lugar la esencia del savoir-faire de Rolex en materia de divulgación del conocimiento. Concebido como una plataforma de intercambio abierta y flexible al mismo tiempo, el Centro de Formación invita a la interacción entre generaciones para optimizar la transmisión de conocimientos y el desarrollo de competencias. Además, está decididamente orientado hacia el futuro. Lleva a cabo actividades de supervisión y evoluciona constantemente y de acuerdo con los últimos avances pedagógicos, tecnológicos, sociológicos, organizativos y legislativos. Contemporáneo tanto en su concepción como en su diseño interior, cuenta con una veintena de espacios repartidos en una superficie total de 4300 m² y dispone de las herramientas pedagógicas más actuales.

El Centro de Formación Rolex acoge de forma permanente cursos dirigidos a los aprendices, así como módulos de formación continua cuyo objetivo es el de transmitir al personal la historia, la cultura corporativa y los valores de Rolex, además de familiarizarlo con los productos relojeros de la marca. Es también en este centro neurálgico donde se imparten todas las formaciones laborales; algunas están relacionadas con la adquisición y el desarrollo de las competencias del oficio y otras están orientadas hacia el ámbito de la gestión. Asimismo, se ofrecen prácticas a estudiantes universitarios y de escuelas superiores. En total, un centenar de aprendices, otros tantos alumnos en prácticas y cerca de 3000 empleados y empleadas procedentes de las tres sedes ginebrinas se benefician cada año de los servicios ofrecidos por el Centro de Formación.

Lo humano en el centro

Hans Wilsdorf, fundador de Rolex, ya comprendió en su momento la importancia de rodearse de colaboradores cualificados. También estaba convencido de que su bienestar contribuiría directamente al éxito de la empresa. Este espíritu abierto y esta capacidad de situar lo humano en el centro de todo siguen representando hoy en día una parte muy importante de la cultura corporativa de Rolex. Y el compromiso concreto y significativo de la marca en aras de la formación y la integración de las jóvenes generaciones en el mundo profesional es una prueba viva de ello.

Este espíritu abierto y esta capacidad de situar lo humano en el centro de todo siguen representando hoy en día una parte muy importante de la cultura corporativa de Rolex.

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