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Perpetual planet

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DE LOS OCÉANOS MÁS PROFUNDOS A LAS CUMBRES MÁS ALTAS

Perpetual planet

El cronómetro Rolex, instrumento de confianza para el descubrimiento, ha acompañado a exploradores y aventureros, durante más de un siglo, a los terrenos más salvajes y desafiantes del planeta —de sus océanos más profundos a sus cumbres más altas y de sus cuevas más remotas a sus solitarios polos— marcando infaliblemente el tiempo y fomentando el desarrollo de nuestro conocimiento sobre el mundo.

Nuestro compromiso crece en un momento en el que la necesidad de conservar la naturaleza y los ecosistemas que mantienen la vida se ha vuelto primordial. Actualmente, con un nuevo sentimiento de urgencia, Rolex respalda a personas y organizaciones pioneras para encontrar soluciones que protejan el planeta para las generaciones futuras.

Hay muchas razones para mantener la esperanza. En primer lugar, nos hemos concienciado de nuestro impacto sobre los océanos y de su papel esencial. De ahí que no solamente puedan tomarse medidas, sino que realmente se adoptan.

Una pasión duradera por la aventura

Exploración de montaña

La historia entre Rolex y la exploración está ligada a varias de las más grandes aventuras de la Humanidad del siglo pasado.

Los relojes Oyster han estado presentes en las expediciones al Techo del Mundo y a lo más profundo de los océanos. Generación tras generación, los exploradores han dado testimonio de su fiabilidad en los entornos más hostiles.

Conoce al maestro de la fotografía submarina en su misión por ayudarnos a ver el mar

David Doubilet

Sin la fotografía, el mundo bajo la superficie del océano sería uno de los últimos misterios desconocidos para la mayoría de nosotros.

Uno de los pioneros de la fotografía submarina, David Doubilet —cuya primera foto se publicó en 1972 en National Geographic— lleva toda su vida dedicándose a capturar la acción, el drama y la poesía de nuestros océanos y llevando esas imágenes de vuelta a la superficie para aquellos de nosotros que nunca podríamos ver este tipo de cosas con nuestros propios ojos.

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